Sentir que el corazón comienza a latir rápidamente, con fuerza o de manera irregular justo cuando una persona intenta dormir puede resultar alarmante. Sin embargo, los cardiólogos explican que las palpitaciones nocturnas son relativamente comunes y no siempre significan que exista una enfermedad del corazón.
Una de las razones por las que parecen ocurrir con mayor frecuencia durante la noche es sencillamente que las personas están en reposo. Durante el día, el movimiento, el ruido y las actividades pueden hacer que pequeños cambios en el ritmo cardíaco pasen inadvertidos. Al acostarse, en cambio, resulta mucho más fácil percibir cada latido.
Entre las causas más frecuentes se encuentran el estrés y la ansiedad. Las preocupaciones acumuladas durante el día pueden activar la respuesta del organismo conocida como “lucha o huida”, aumentando la frecuencia cardíaca incluso cuando la persona ya está en la cama.
La cafeína es otro desencadenante importante. Café, té, bebidas energéticas, chocolate y algunos refrescos consumidos durante la tarde o noche pueden seguir teniendo efectos varias horas después. El alcohol, la nicotina y determinados medicamentos también pueden provocar o intensificar las palpitaciones.
La deshidratación también puede influir. Cuando el organismo pierde líquidos, el corazón puede tener que trabajar con mayor intensidad para mantener una circulación adecuada. Algunos desequilibrios de electrolitos pueden igualmente afectar el ritmo cardíaco.
Incluso la posición para dormir puede hacer que una persona perciba con mayor claridad sus latidos. Cleveland Clinic señala que acostarse de lado puede aumentar la presión dentro del cuerpo y favorecer la sensación de palpitaciones en algunas personas.
Pero no todas las palpitaciones deben atribuirse al estrés o al café.
Determinadas arritmias, como la fibrilación auricular, pueden producir sensación de corazón acelerado, irregular o “aleteando”. La apnea obstructiva del sueño también puede favorecer episodios de fibrilación auricular durante la noche, debido a cambios en la oxigenación y en el sistema nervioso mientras la persona duerme.
Una frecuencia cardíaca en reposo superior a 100 latidos por minuto se considera taquicardia, aunque el significado clínico depende de la causa, duración y síntomas asociados.
Los especialistas recomiendan consultar a un médico cuando las palpitaciones aparecen repetidamente, duran varios minutos o comienzan a presentarse con mayor frecuencia. Una evaluación puede incluir electrocardiograma o monitoreo prolongado del corazón para determinar si existe una arritmia.
Hay situaciones, sin embargo, en las que no se debe esperar.
Mayo Clinic recomienda buscar atención médica de emergencia cuando las palpitaciones aparecen acompañadas de dolor o presión en el pecho, desmayo, dificultad respiratoria severa o mareo intenso.
Para quienes experimentan episodios ocasionales sin otros síntomas preocupantes, reducir la cafeína y el alcohol, mantenerse hidratados, evitar la nicotina y practicar técnicas de relajación pueden ayudar.
El mensaje de los cardiólogos es tranquilizador pero prudente: sentir el corazón acelerado por la noche muchas veces tiene una explicación sencilla, pero cuando el patrón cambia, se repite con frecuencia o aparece acompañado de otros síntomas, merece una evaluación médica.









