Una vacuna experimental contra el cáncer desarrollada por Moderna y Merck logró reducir significativamente el riesgo de que el melanoma regresara o se propagara después de una cirugía, en lo que las compañías describen como el primer resultado positivo de fase 3 para una terapia personalizada contra el cáncer basada en mRNA.
El tratamiento, denominado intismeran autogene, también conocido como V940 o mRNA-4157, fue administrado junto con Keytruda, una inmunoterapia de Merck utilizada actualmente en pacientes con melanoma de alto riesgo.
El ensayo internacional INTerpath-001 incluyó aproximadamente 1,089 pacientes con melanoma cutáneo en etapas IIB a IV cuyo tumor había sido completamente removido mediante cirugía. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir Keytruda combinado con la vacuna personalizada o Keytruda con placebo.
La investigación alcanzó su objetivo principal de mejorar la supervivencia libre de recurrencia, es decir, aumentar el período durante el cual el cáncer no reaparece después del tratamiento.
También cumplió un objetivo secundario relacionado con la supervivencia libre de metástasis a distancia, que mide cuánto tiempo permanece el paciente sin que el melanoma se extienda hacia otros órganos.
Sin embargo, Moderna y Merck todavía no han divulgado el porcentaje exacto de reducción de riesgo obtenido en este ensayo fase 3. Las compañías informaron que presentarán los datos completos en una próxima conferencia médica internacional y posteriormente los compartirán con las autoridades regulatorias. El estudio continuará además para determinar si el tratamiento mejora la supervivencia general de los pacientes.
La tecnología funciona de manera diferente a una vacuna tradicional.
Después de que el tumor de un paciente es removido, los investigadores analizan su material genético para identificar mutaciones particulares. A partir de esa información producen una terapia de mRNA diseñada específicamente para enseñar al sistema inmunológico de esa persona a reconocer características únicas de sus células cancerosas y atacarlas si vuelven a aparecer.
Por esa razón, no se trata de una vacuna preventiva administrada a personas sanas. Es un tratamiento personalizado para pacientes que ya han tenido melanoma y presentan un riesgo elevado de recurrencia después de una cirugía.
Los nuevos resultados confirman señales observadas anteriormente.
En un ensayo fase 2b más pequeño, con 157 pacientes, la combinación de intismeran y Keytruda redujo en 49 por ciento el riesgo de recurrencia o muerte después de cinco años de seguimiento y en 59 por ciento el riesgo de metástasis a distancia o muerte, en comparación con Keytruda utilizado solo.
En el nuevo ensayo fase 3 no se detectaron nuevas señales importantes de seguridad y los efectos adversos fueron consistentes con los observados en estudios anteriores de la combinación.
El avance podría ser especialmente relevante para Canadá.
La Canadian Cancer Society estima que 11,300 canadienses serán diagnosticados con melanoma durante 2026 y alrededor de 1,250 morirán por la enfermedad. Aunque la supervivencia promedio a cinco años alcanza aproximadamente 90 por ciento, el pronóstico empeora considerablemente cuando el cáncer se encuentra en etapas avanzadas o se propaga hacia otros órganos.
Moderna y Merck están estudiando la misma tecnología en otros tipos de cáncer, incluidos cáncer de pulmón, vejiga y riñón. Actualmente existen nueve ensayos fase 2 y fase 3 dentro del programa INTerpath.
Los resultados representan un avance importante para una tecnología que ganó reconocimiento mundial durante la pandemia de COVID-19, pero cuyo potencial para combatir el cáncer llevaba décadas siendo investigado.
El siguiente paso será conocer los datos completos, evaluar cuánto beneficio ofrece realmente a los pacientes y determinar si las autoridades regulatorias consideran que la evidencia es suficiente para aprobar el tratamiento.









