Miles de estudiantes regresan este martes a las aulas de Ontario mientras maestros y trabajadores de educación comienzan el nuevo año escolar sin nuevos contratos colectivos, una situación que genera especial preocupación entre familias cuyos hijos dependen diariamente de asistentes educativos y otros servicios de educación especial.
Los acuerdos anteriores expiraron el 31 de agosto y las negociaciones entre el gobierno provincial, juntas escolares y sindicatos continúan estancadas en una disputa sobre cuáles asuntos deben negociarse provincialmente y cuáles permanecer bajo negociación local. Más de 275,000 maestros y trabajadores de educación están afectados.
Por ahora, las escuelas funcionan normalmente y los sindicatos han enfatizado que no existe una huelga inmediata. Para llegar legalmente a una interrupción laboral todavía tendrían que cumplirse varias etapas, entre ellas negociación, conciliación, votación de huelga y notificación previa.
Sin embargo, para familias con estudiantes que requieren apoyos especiales, el conflicto laboral se suma a preocupaciones que existían mucho antes de esta ronda de negociaciones.
Educational Assistants, maestros de educación especial, psicólogos, trabajadores sociales y especialistas de comportamiento desempeñan un papel fundamental para estudiantes con autismo, discapacidades del desarrollo, necesidades médicas complejas y otras excepcionalidades.
Una auditoría provincial publicada en mayo encontró que las necesidades de educación especial están creciendo más rápidamente que la matrícula general y que algunas escuelas no cuentan con suficientes asistentes educativos para atenderlas.
El Auditor General de Ontario encontró una tasa promedio de ausencia de 18% entre los Educational Assistants durante 2023-2024. En las tres juntas escolares examinadas, entre 49% y 72% de esas ausencias quedaban sin cubrir por un reemplazo calificado.
La auditoría advirtió que esas vacantes pueden dejar a estudiantes sin la ayuda necesaria para participar de manera segura y significativa en las actividades escolares. También encontró grandes diferencias incluso dentro de una misma junta: algunas escuelas tenían un asistente por cada nueve estudiantes de altas necesidades, mientras otras podían proporcionar apoyo individual.
Estas diferencias explican parte de la ansiedad expresada por padres al comenzar el nuevo año.
Los sindicatos sostienen que la próxima negociación debe abordar precisamente problemas como escasez de personal, seguridad en las aulas, carga de trabajo y acceso a educación especial. OPSEU/SEFPO, que representa a unos 8,500 trabajadores educativos, ha advertido que existen estudiantes que permanecen en casa porque no hay suficientes Educational Assistants disponibles.
El gobierno provincial, por su parte, sostiene que continúa invirtiendo en estos servicios. Para el año escolar 2026-2027, Ontario proyecta aproximadamente $3.83 mil millones para el Special Education Fund, destinado a cubrir personal, programas, servicios y equipos para estudiantes con necesidades especiales. Las juntas escolares tienen flexibilidad para decidir cómo distribuir parte de esos recursos según sus necesidades locales.
El ministro de Educación, Paul Calandra, ha dicho que el gobierno continúa comprometido con alcanzar acuerdos negociados y proporcionar estabilidad a estudiantes, padres y educadores.
El inicio de clases, por tanto, no significa una interrupción inmediata del sistema educativo. Pero la falta de acuerdos agrega incertidumbre a una situación que ya era delicada para muchas familias.
Para padres de estudiantes con necesidades especiales, la preocupación va más allá de salarios o contratos laborales. La pregunta fundamental es si habrá suficientes adultos capacitados dentro de las escuelas para garantizar que sus hijos puedan aprender, participar y, sobre todo, permanecer seguros durante toda la jornada escolar.









