El presidente estadounidense afirmó que Canadá debe hacer más para controlar los incendios forestales, mientras Ottawa destaca el despliegue de miles de bomberos y atribuye la gravedad de la temporada a las condiciones climáticas.
Washington / Ottawa. Apenas horas después de reunirse con el primer ministro canadiense Mark Carney durante la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Nueva Jersey, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su discurso contra Canadá al sugerir nuevamente la imposición de aranceles como respuesta al humo provocado por los incendios forestales que ha afectado la calidad del aire en varios estados estadounidenses.
En declaraciones posteriores al encuentro, Trump aseguró que planteó personalmente el tema a Carney y sostuvo que Canadá debe realizar mayores esfuerzos para controlar los incendios, especialmente en Ontario, cuyos incendios han generado densas columnas de humo que durante las últimas semanas se desplazaron hacia el Medio Oeste y el noreste de Estados Unidos.
El mandatario incluso insinuó que, si la situación continúa, Estados Unidos podría considerar nuevas medidas comerciales contra Canadá o exigir algún tipo de compensación por los efectos económicos y ambientales ocasionados por el humo transfronterizo. Aunque no anunció ninguna decisión oficial, sus comentarios representan una nueva escalada en la retórica comercial entre ambos países.
La reunión entre Trump y Carney se produjo en un ambiente cordial durante la final del Mundial, donde ambos mandatarios coincidieron junto a otros líderes internacionales para presenciar el encuentro entre España y Argentina. Sin embargo, el tema de los incendios forestales terminó ocupando parte de la conversación, según reconoció posteriormente el propio presidente estadounidense.
Desde Ottawa, el gobierno canadiense ha insistido en que los incendios de esta temporada representan un desafío sin precedentes. El primer ministro Mark Carney recordó recientemente que más de 5.300 bomberos, junto con brigadas internacionales y equipos especializados, trabajan diariamente para combatir cientos de focos activos en distintas provincias del país. Asimismo, señaló que Canadá utiliza imágenes satelitales, cámaras térmicas y otras tecnologías para detectar y contener los incendios lo antes posible.
De acuerdo con cifras oficiales, durante la actual temporada ya han ardido aproximadamente 5,9 millones de acres de bosques canadienses. Gran parte de los incendios han sido provocados por descargas eléctricas en zonas remotas, mientras que las altas temperaturas, la sequía prolongada y los fuertes vientos han favorecido su rápida propagación.
El humo generado por estos incendios ha provocado alertas de calidad del aire en varios estados estadounidenses, incluyendo Michigan, Illinois, Nueva York, Pensilvania y la región de Washington D. C. Las autoridades sanitarias han recomendado limitar las actividades al aire libre, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
Diversos científicos y organismos especializados coinciden en que las temporadas de incendios forestales en Norteamérica se han vuelto más extensas e intensas debido al aumento de las temperaturas asociado al cambio climático. Aunque las labores de prevención y manejo forestal son importantes, los expertos señalan que las condiciones meteorológicas extremas desempeñan un papel determinante en la magnitud de los incendios registrados durante los últimos años.
Las declaraciones de Trump se producen en un momento en que las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos continúan siendo objeto de negociación tras diversos desacuerdos sobre aranceles y comercio bilateral. Aunque hasta ahora no existe un anuncio formal sobre nuevas medidas relacionadas con el humo de los incendios, los comentarios del mandatario estadounidense han vuelto a colocar el tema ambiental en el centro del debate político entre ambos países.
Mientras tanto, las autoridades canadienses mantienen su prioridad en controlar los incendios activos y proteger a las comunidades afectadas. Ottawa ha reiterado que continuará colaborando con socios internacionales y compartiendo información con las autoridades estadounidenses para enfrentar un fenómeno que, por su naturaleza, trasciende las fronteras nacionales y requiere cooperación entre ambos países.







