El nuevo acuerdo petrolero anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump con Venezuela está generando preocupación en Canadá ante la posibilidad de que una recuperación de la producción venezolana aumente la competencia para el crudo canadiense dentro de su principal mercado de exportación.
Trump anunció el viernes un amplio acuerdo que, según su administración, otorgaría a Estados Unidos control mayoritario sobre el desarrollo de más de 65 mil millones de barriles de reservas petroleras venezolanas distribuidas en 17 campos. El mandatario calificó el convenio como el mayor acuerdo petrolero de la historia.
Dos días después, Trump compartió en su plataforma Truth Social un artículo que describía el acuerdo como un cambio en el equilibrio energético mundial y afirmaba que ponía a “OPEC y Canadá sobre aviso”. La publicación adquiere especial relevancia en medio de la actual guerra comercial entre Ottawa y Washington.
Venezuela posee enormes reservas de petróleo pesado, un producto que puede competir directamente con el crudo procedente de las arenas petrolíferas de Alberta en refinerías estadounidenses diseñadas específicamente para procesar este tipo de petróleo.
Esa competencia podría ser importante para Canadá debido a su todavía elevada dependencia del mercado estadounidense.
De acuerdo con Canada Energy Regulator, Canadá exportó 4.3 millones de barriles diarios de petróleo crudo durante 2025 y aproximadamente 90% tuvo como destino Estados Unidos. Las exportaciones canadienses de crudo hacia ese país estuvieron valoradas en unos $126.1 mil millones. Canadá suministró además el 63.4% de todo el petróleo crudo importado por Estados Unidos durante ese año.
Sin embargo, Canadá ha comenzado a diversificar sus mercados. Statistics Canada informó que las exportaciones de petróleo hacia países distintos de Estados Unidos aumentaron 132.6% durante 2025, impulsadas principalmente por la ampliación del oleoducto Trans Mountain, que abrió mayor acceso a mercados asiáticos.
Expertos advierten, no obstante, que el acuerdo con Venezuela no significa que decenas de miles de millones de barriles adicionales llegarán inmediatamente al mercado.
La producción venezolana ronda actualmente apenas un millón de barriles diarios, muy por debajo de su capacidad histórica, y gran parte de la infraestructura petrolera del país requiere inversiones significativas y años de rehabilitación. Analistas consideran que aumentar sustancialmente la producción requerirá capital, estabilidad política y reconstrucción de instalaciones, oleoductos y puertos.
Trump también anunció que parte del petróleo venezolano será utilizado para comenzar a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, actualmente en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Para Canadá, el riesgo principal podría aparecer a mediano y largo plazo. Si Venezuela logra aumentar considerablemente su producción, las refinerías estadounidenses tendrían una fuente adicional de petróleo pesado y los productores de Alberta podrían enfrentar mayor competencia y presión sobre los precios que reciben por su crudo.
La situación vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que se ha intensificado durante la guerra comercial: la necesidad de reducir la dependencia canadiense de un único comprador y ampliar las rutas para vender petróleo y otros recursos energéticos en mercados internacionales.
Aunque el impacto inmediato del acuerdo venezolano sigue siendo incierto, el mensaje político difundido por Trump añade una nueva dimensión a una relación Canadá–Estados Unidos que atraviesa uno de sus períodos comerciales más tensos de los últimos años.









