La creciente guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos está provocando nuevas diferencias entre los gobiernos provinciales sobre hasta dónde debería llegar Ottawa en su respuesta a Washington.
La potasa, uno de los recursos naturales más importantes de Canadá y un ingrediente esencial para la producción de fertilizantes, se encuentra ahora en el centro del debate. Mientras el premier de Ontario, Doug Ford, considera que Canadá debería estar dispuesto a utilizar este recurso como una poderosa herramienta de presión, Saskatchewan y Alberta advierten que restringir las exportaciones podría terminar perjudicando seriamente a la propia economía canadiense.
La importancia estratégica del producto es considerable. Estados Unidos importa aproximadamente 85% de su potasa desde Canadá, mientras Saskatchewan concentra prácticamente toda la producción canadiense. Natural Resources Canada señala que las 10 minas activas del país se encuentran en esa provincia. Canadá es además el mayor exportador mundial de potasa y representó cerca del 39% de las exportaciones globales en 2024.
Ford sostiene que esa dependencia otorga a Canadá una importante ventaja negociadora frente a Washington. El premier de Ontario aseguró recientemente que cortar el suministro canadiense de potasa tendría consecuencias inmediatas para el sector agrícola estadounidense, que depende del fertilizante para mantener la productividad de sus cultivos.
El premier de Saskatchewan, Scott Moe, rechaza esa estrategia.
Moe advirtió que aplicar impuestos a las exportaciones o restringir deliberadamente el suministro podría provocar pérdidas de empleos en Saskatchewan, perjudicar a productores canadienses y llevar a compradores estadounidenses a buscar proveedores alternativos en países como Rusia o Bielorrusia.
Saskatchewan suministra más del 86% de la potasa canadiense que llega a Estados Unidos, según The Canadian Press. Moe considera que utilizar ese producto como represalia podría hacer que Canadá pierda clientes de largo plazo incluso después de terminada la actual disputa comercial.
La premier de Alberta, Danielle Smith, también ha expresado preocupación por utilizar recursos naturales estratégicos como arma comercial, especialmente petróleo y otros productos energéticos.
Sin embargo, Moe no descarta completamente aprovechar la importancia de los recursos canadienses durante las negociaciones. Ha sugerido que Canadá podría ofrecer a Estados Unidos acceso a una mayor producción futura de potasa, petróleo y uranio como incentivo para alcanzar un nuevo acuerdo comercial, en lugar de restringir los suministros existentes.
A nivel federal también existen posiciones más agresivas. El líder del NDP, Avi Lewis, ha propuesto considerar impuestos de exportación sobre petróleo, gas, carbón térmico, potasa y otros minerales, mientras la líder del Partido Verde, Elizabeth May, también ha defendido utilizar la potasa como instrumento de presión.
El debate refleja además las diferentes consecuencias que la guerra comercial está teniendo en las provincias. Ontario, con sus industrias automotriz, siderúrgica y manufacturera, se encuentra entre las regiones más expuestas a los nuevos aranceles estadounidenses, mientras Saskatchewan y Alberta dependen en mayor medida de recursos que Washington ha dejado hasta ahora fuera de sus principales medidas arancelarias.
En 2025, Canadá exportó alrededor de $9 mil millones en potasa, convirtiéndola en uno de sus recursos minerales más valiosos. Estados Unidos continúa siendo uno de sus principales mercados.
La discusión plantea así una difícil decisión para Canadá: utilizar uno de sus recursos más estratégicos para aumentar la presión sobre Washington o proteger una relación comercial que durante décadas ha convertido a Estados Unidos en uno de los principales compradores de la potasa canadiense.









