Una actualización de Google Maps destinada a mostrar el nombre “Lake America” únicamente a usuarios de Estados Unidos terminó extendiéndose inesperadamente a varios sitios web y servicios digitales canadienses, provocando confusión y obligando a organismos de Ontario a revisar sus plataformas.
El cambio se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump firmara el 27 de agosto una orden ejecutiva para que el gobierno de Estados Unidos comenzara a identificar Lake Ontario como “Lake America” en sus documentos y bases de datos geográficas oficiales.
Google anunció posteriormente que actualizaría sus mapas siguiendo la información del Geographic Names Information System de Estados Unidos. Según la compañía, quienes utilicen Google Maps desde Estados Unidos verán “Lake America”, mientras que los usuarios localizados en Canadá continuarán viendo Lake Ontario. En otros países aparecerán ambos nombres.
Sin embargo, durante el fin de semana el nuevo nombre comenzó a aparecer también en varios sitios web canadienses que incorporan tecnología de mapas de terceros.
Entre las plataformas afectadas estuvieron el mapa de interrupciones eléctricas de Hydro One, el localizador de tiendas de LCBO, el buscador de estaciones de GO Transit y un mapa del gobierno federal relacionado con vivienda e infraestructura.
Hydro One reconoció públicamente que Lake Ontario estaba siendo identificado incorrectamente en su mapa y señaló que el problema provenía de un servicio cartográfico externo. La empresa informó que estaba trabajando con su proveedor para restaurar el nombre correcto.
El gobierno de Ontario también comenzó a revisar sus páginas y aplicaciones. El ministro de Public and Business Service Delivery and Procurement, Stephen Crawford, explicó que algunos sitios provinciales obtienen directamente información de Google Maps y aseguró que las autoridades trabajan para garantizar que todos identifiquen el lago por su nombre canadiense oficial, Lake Ontario.
La situación demuestra cómo las decisiones realizadas por grandes proveedores internacionales de información digital pueden trasladarse automáticamente a páginas de gobiernos, empresas y organismos públicos que utilizan sus sistemas integrados.
La reacción política en Ontario ha sido contundente.
El premier Doug Ford reiteró durante una entrevista televisiva estadounidense que el nombre no cambiará en Canadá y recordó que el lago ha sido conocido como Lake Ontario durante siglos. Un día antes, Ford había presentado en Winona, cerca de Hamilton, un gran letrero con el mensaje “Lake Ontario, now and always”.
El primer ministro Mark Carney también rechazó la iniciativa estadounidense, mientras la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, indicó que su estado tampoco adoptará el nuevo nombre.
Lake Ontario, uno de los cinco Grandes Lagos, se extiende entre la provincia de Ontario y el estado de Nueva York. La orden de Trump puede modificar la manera en que organismos federales estadounidenses identifican el lago, pero no cambia su denominación oficial en Canadá.
El episodio ocurre además en medio de un fuerte deterioro de las relaciones entre ambos países, luego del fracaso de las negociaciones comerciales del 21 de agosto y la posterior escalada de aranceles y represalias.
Más allá de la controversia política sobre un nombre, lo ocurrido durante el fin de semana revela también otro problema: hasta qué punto gobiernos y servicios públicos canadienses dependen de plataformas tecnológicas estadounidenses cuyos cambios pueden trasladarse automáticamente a herramientas utilizadas diariamente por millones de personas.









