Trabajadores dedicados al cuidado de niños, personas mayores y personas con discapacidad aseguran sentirse traicionados después de que Canadá cerrara la recepción de nuevas solicitudes para los programas de inmigración que habían sido presentados como una vía directa hacia la residencia permanente.
Los Home Care Worker Immigration Pilots, divididos en dos categorías —cuidado infantil y apoyo domiciliario— comenzaron el 31 de marzo de 2025 con la promesa de ofrecer a trabajadores elegibles un camino más directo para establecerse permanentemente en Canadá. A diferencia de programas anteriores, los nuevos pilotos permitían solicitar la residencia permanente sin tener que completar primero varios años de experiencia laboral canadiense.
Pero el gobierno federal decidió posteriormente detener la recepción de nuevas solicitudes.
Immigration, Refugees and Citizenship Canada, IRCC, anunció en diciembre de 2025 que pausaría la admisión de solicitudes dentro de los nuevos programas mientras concentraba sus recursos en procesar expedientes existentes. Actualmente, la página oficial del gobierno identifica ambos pilotos como cerrados.
La decisión ha dejado en incertidumbre a trabajadores que llegaron a Canadá o planificaron su futuro laboral bajo la expectativa de que su empleo como cuidadores les permitiría eventualmente convertirse en residentes permanentes.
El gobierno había anunciado originalmente los nuevos programas como una mejora sustancial frente a sistemas anteriores. En junio de 2024, Ottawa aseguró que los nuevos pilotos permitirían otorgar residencia permanente a cuidadores al llegar a Canadá y facilitarían que trabajaran para organizaciones que prestan servicios temporales o parciales a personas que necesitan atención. También recordó que Canadá planeaba admitir más de 15,000 cuidadores como residentes permanentes entre 2024 y 2026.
Sin embargo, la demanda superó ampliamente la capacidad disponible.
Datos gubernamentales y documentos de transición de IRCC mostraron que, para septiembre de 2025, existía un inventario de aproximadamente 34,400 solicitudes relacionadas con diferentes programas para cuidadores, mientras las plazas disponibles dentro de los programas económicos federales eran considerablemente menores.
Ese desfase ayuda a explicar por qué Ottawa decidió concentrarse en los expedientes ya presentados, aunque el gobierno no ha establecido una fecha para reabrir las solicitudes.
Para quienes lograron presentar sus expedientes antes del cierre, el proceso continúa. IRCC señala que los solicitantes que se encuentran actualmente en Canadá pueden mantener su estatus temporal mientras esperan una decisión y, bajo determinadas condiciones, algunos trabajadores pueden solicitar permisos abiertos de trabajo mientras sus solicitudes de residencia permanente son procesadas.
El problema es diferente para quienes no alcanzaron a presentar una solicitud.
Esos trabajadores pueden continuar desempeñándose temporalmente como cuidadores, pero actualmente no cuentan con una nueva vía abierta dentro de estos pilotos para solicitar residencia permanente. La propia página federal dedicada a trabajadores de cuidado domiciliario indica que los programas están cerrados a nuevos solicitantes.
Organizaciones que representan a trabajadores migrantes han advertido durante años que vincular el estatus migratorio con empleos de cuidado puede aumentar la vulnerabilidad frente a explotación laboral, salarios impagos y condiciones abusivas. También sostienen que la residencia permanente ofrece a los trabajadores mayor libertad para cambiar de empleador, denunciar abusos y reunificar a sus familias.
La situación resulta especialmente paradójica porque Canadá enfrenta una población que envejece y una demanda creciente de personas capaces de proporcionar cuidado domiciliario a adultos mayores, niños y personas con necesidades médicas.
El cierre tampoco significa que Canadá haya eliminado permanentemente la inmigración de cuidadores. El gobierno describe la medida como una pausa destinada a procesar solicitudes existentes. Sin embargo, hasta que Ottawa anuncie una reapertura o una alternativa, miles de trabajadores potenciales permanecen sin la ruta clara hacia la residencia permanente que habían esperado.
Para quienes construyeron planes familiares y profesionales alrededor de esa promesa, la incertidumbre no es simplemente administrativa: puede determinar si podrán permanecer en Canadá a largo plazo después de años de cuidar a familias canadienses.









