El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes por separado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en dos reuniones de alto nivel celebradas en la Casa Blanca mientras las guerras en Irán y Ucrania atraviesan momentos decisivos.
Trump se reunió primero a puerta cerrada con Zelenski en la Oficina Oval. Posteriormente mantuvo un encuentro de aproximadamente 90 minutos con Netanyahu, acompañado por el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, describió ambas conversaciones como “positivas y productivas”, aunque no se difundieron comunicados detallados ni se anunciaron acuerdos finales después de la reunión con el dirigente israelí.
Netanyahu llegó a Washington con Irán como el asunto principal de su agenda. Antes de viajar, declaró que su objetivo era proteger la seguridad de Israel y ampliar el “círculo de paz” en Medio Oriente. Durante el encuentro se esperaba que presentara información sobre la presunta reconstrucción de instalaciones nucleares y militares iraníes, especialmente una instalación subterránea conocida como Pickaxe Mountain, situada cerca de uno de los principales complejos nucleares de Irán.
La reunión estuvo precedida por una señal pública de tensión entre los dos aliados. Trump se mostró molesto porque los asuntos que Netanyahu pensaba plantearle sobre Pickaxe Mountain habían aparecido anticipadamente en los medios. El presidente estadounidense cuestionó por qué el primer ministro israelí no le comunicó la información directamente y sugirió que Netanyahu buscaba mantener a Washington involucrado militarmente en el conflicto.
Estados Unidos había suspendido temporalmente sus ataques aéreos contra Irán para ofrecer una nueva oportunidad a la diplomacia, mientras Netanyahu continúa defendiendo una fuerte presión militar para impedir que Teherán reconstruya sus capacidades nucleares, de misiles y drones. La diferencia ha generado fricciones entre ambos gobiernos y dentro del propio movimiento político de Trump, donde algunos sectores rechazan una participación estadounidense más profunda en otra guerra de Medio Oriente.
De acuerdo con reportes posteriores al encuentro, Trump y Netanyahu también hablaron sobre una posible reducción de la intensidad del conflicto, el acuerdo respaldado por Washington entre Israel y Líbano y la ampliación de los Acuerdos de Abraham. Trump desea que Arabia Saudita se incorpore al grupo de países árabes que normalizaron relaciones con Israel, pero Riad mantiene como condición avances creíbles hacia la creación de un Estado palestino.
La reunión se produjo además cuando Israel comienza a permitir la entrada limitada de una fuerza multinacional de estabilización en algunas zonas de Gaza. El plan busca facilitar la ayuda humanitaria, crear una administración civil palestina y avanzar hacia el desarme de Hamás y una retirada israelí. Sin embargo, su implementación permanece estancada y continúan las operaciones militares y la crisis humanitaria en el territorio.
Netanyahu también afronta una situación política delicada dentro de Israel antes de las elecciones previstas para el 27 de octubre. Fuentes citadas por Reuters señalaron que el primer ministro esperaba que una reunión cordial con Trump fortaleciera su imagen interna, en momentos en que su popularidad ha disminuido y la relación con la Casa Blanca muestra señales de desgaste.
Horas antes, Trump mantuvo una reunión privada con Zelenski para discutir el futuro de la guerra con Rusia, la producción de sistemas defensivos y la posibilidad de reactivar negociaciones de paz.
El presidente ucraniano calificó la conversación como buena y confirmó que ambos dirigentes hablaron sobre la concesión de licencias para que Ucrania pueda producir interceptores destinados a los sistemas estadounidenses Patriot. Estos proyectiles son esenciales para derribar misiles balísticos, pero las fuerzas ucranianas enfrentan una escasez crónica mientras Rusia intensifica sus ataques contra ciudades e infraestructura.
Trump había prometido durante la reciente cumbre de la OTAN permitir que Ucrania fabricara los interceptores bajo licencia estadounidense. Zelenski indicó que durante la reunión también se discutieron otras ideas de cooperación militar, aunque no ofreció detalles. Los dos gobiernos han explorado además acuerdos para producir drones y compartir tecnología desarrollada durante la guerra.
La diplomacia fue otro tema central. Zelenski afirmó que es necesario intensificar los esfuerzos para terminar la invasión rusa, que ya se encuentra en su quinto año. La Casa Blanca sostuvo antes del encuentro que había llegado el momento de poner fin a la guerra, pero las conversaciones con Moscú continúan estancadas y no se anunció una nueva ronda formal de negociaciones.
La visita ucraniana ocurre mientras el Pentágono mantiene sin desembolsar alrededor de 400 millones de dólares en ayuda aprobada para Kyiv. Documentos enviados al Congreso indican que el gobierno estadounidense podría retrasar parte de ese gasto hasta 2029, una decisión criticada por legisladores demócratas y republicanos.
Después de reunirse con Trump, Zelenski tenía previsto conversar con senadores estadounidenses. La Cámara Alta se prepara para considerar un nuevo paquete bipartidista de sanciones contra Rusia, diseñado para aumentar la presión económica sobre el gobierno de Vladímir Putin.
Netanyahu y Zelenski viajaron a Washington también para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham, quien murió el 11 de julio a los 71 años. Graham fue durante años uno de los principales defensores en el Congreso de la ayuda militar a Israel y Ucrania y había visitado Kyiv un día antes de morir.
La coincidencia de los tres dirigentes en Washington convirtió una jornada de homenaje en un intenso día de diplomacia internacional. Las reuniones no produjeron, por ahora, anuncios capaces de cambiar inmediatamente el curso de las guerras, pero dejaron dos señales claras: Trump intenta contener una nueva escalada con Irán sin romper su alianza con Israel, mientras abre la puerta a una cooperación militar más profunda con Ucrania y reclama mayores esfuerzos diplomáticos para terminar la invasión rusa.







