Por Susana Hernández Donan
Septiembre siempre representa un nuevo comienzo. Con el regreso de miles de estudiantes a las aulas de Toronto y de todo Ontario, vuelven las rutinas, los libros, las responsabilidades y, sobre todo, la esperanza que cada nuevo año escolar deposita en nuestros niños y jóvenes.
El ciclo escolar 2026-2027 llega además con cambios importantes. Ontario introduce nuevos requisitos de evaluación para los estudiantes de secundaria y avanza con la educación financiera como requisito de graduación, integrada al curso obligatorio de Career Studies de décimo grado. Son cambios que buscan fortalecer no solamente los conocimientos académicos, sino también preparar a los jóvenes para las decisiones y responsabilidades que encontrarán fuera del salón de clases.
Pero este regreso a clases coincide con otro momento que exige atención y madurez como país.
Este 8 de septiembre entraron en vigor nuevas contramedidas comerciales de Canadá frente a Estados Unidos. El gobierno canadiense impuso aranceles de 15, 25 y 50 por ciento sobre productos estadounidenses que representan aproximadamente $27.6 mil millones en importaciones, en respuesta a las medidas adoptadas previamente por Washington. Entre los sectores afectados se encuentran acero y aluminio, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, papel, plásticos y electrónica.
Canadá tiene el derecho y la responsabilidad de defender a sus trabajadores, sus empresas y su soberanía económica. No podemos aceptar condiciones que perjudiquen nuestros intereses simplemente por evitar una confrontación.
Pero tampoco debemos perder de vista que una guerra comercial prolongada termina llegando al bolsillo de las familias y creando incertidumbre para trabajadores y empresarios.
La firmeza debe ir acompañada de inteligencia. Defendernos no significa cerrar las puertas al diálogo, y negociar tampoco significa renunciar a nuestros principios.
Quizás allí se encuentre el verdadero mensaje de este septiembre: prepararnos para los cambios sin perder la confianza en lo que somos capaces de construir juntos. A nuestros estudiantes les corresponde aprender, crecer y soñar; a quienes toman decisiones, actuar con responsabilidad, prudencia y visión de futuro.
Canadá ha superado antes momentos de incertidumbre y volverá a hacerlo. Con educación, diálogo, trabajo y sentido de comunidad, podremos enfrentar los desafíos sin perder de vista lo esencial: proteger nuestro presente mientras seguimos construyendo un futuro de oportunidades para las nuevas generaciones.
Que este regreso a clases nos recuerde precisamente eso: cada nuevo comienzo trae consigo la posibilidad de aprender, corregir, avanzar y volver a creer en lo que viene.









