OTTAWA — Una nueva prohibición estadounidense sobre numerosas bebidas alcohólicas producidas en Canadá entró en vigor este martes 29 de septiembre, elevando nuevamente la tensión comercial entre ambos países y dejando a algunas destilerías, bodegas y cervecerías canadienses prácticamente fuera de uno de sus mercados de exportación más importantes.
Las restricciones comenzaron a aplicarse a las 12:01 a.m. y afectan principalmente bebidas alcohólicas envasadas, además de determinados productos lácteos, melaza y motocicletas canadienses. Aunque algunas exportaciones de licor a granel permanecen permitidas, whisky embotellado y muchas otras bebidas terminadas ya no pueden ingresar al mercado estadounidense.
El impacto podría sentirse con mayor fuerza entre los productores pequeños e independientes. James Lester, fundador de la destilería Sons of Vancouver en British Columbia, explicó a CBC News que menos del 10% de su negocio dependía actualmente de Estados Unidos, pero llevaba tiempo desarrollando relaciones comerciales para ampliar allí sus ventas. Con la nueva medida, esa oportunidad queda suspendida por tiempo indefinido.
El sector de bebidas espirituosas tiene una exposición considerable al mercado estadounidense. En 2025, Estados Unidos importó alrededor de US$673 millones en bebidas espirituosas canadienses, frente a unos US$62.1 millones en vino y US$19.2 millones en cerveza. Spirits Canada estima que aproximadamente 93% de las bebidas espirituosas que Canadá exporta tienen como destino Estados Unidos.
Las grandes compañías podrían disponer de más alternativas. Las nuevas reglas permiten continuar enviando determinadas bebidas a granel, por lo que empresas multinacionales con instalaciones de embotellado en Estados Unidos podrían adaptar parte de sus operaciones. Para muchas destilerías pequeñas, que embotellan sus productos en Canadá, esa solución no resulta práctica.
El alcohol se ha convertido en uno de los puntos más visibles de la disputa comercial desde marzo de 2025, cuando la mayoría de las provincias canadienses retiraron bebidas estadounidenses de las tiendas controladas por sus gobiernos en respuesta a medidas arancelarias de Washington. La Casa Blanca sostiene que esas restricciones discriminaron a productores estadounidenses. Según datos citados por la administración Trump, las importaciones canadienses de bebidas estadounidenses cayeron alrededor de 81% entre marzo de 2025 y febrero de 2026, comparadas con el mismo período anterior.
El efecto también se ha sentido al sur de la frontera. CBC informó que las exportaciones estadounidenses de bebidas espirituosas hacia Canadá disminuyeron 70% en 2025, mientras las exportaciones de vino cayeron 87%, según cifras de la industria estadounidense. Productores de California y Kentucky han pedido a ambos gobiernos encontrar una solución.
Para los productores canadienses existe además otro problema: reemplazar las ventas estadounidenses dentro del propio país no siempre es sencillo. Canadá mantiene diferentes sistemas provinciales para la distribución y venta de alcohol, lo que puede dificultar que una destilería de Saskatchewan, British Columbia o Nova Scotia consiga espacio en tiendas de otras provincias. En julio, nueve provincias acordaron facilitar algunas ventas directas de productores a consumidores, pero el acuerdo no garantiza acceso a las redes tradicionales de tiendas, donde se concentra gran parte de las ventas.
La disputa demuestra cómo un sector relativamente pequeño dentro del enorme comercio bilateral puede adquirir un peso político considerable. Para las empresas afectadas, sin embargo, el problema es inmediato: encontrar nuevos compradores mientras uno de sus mercados más cercanos permanece cerrado.











