La creciente guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos podría comenzar a sentirse en uno de los productos más básicos de los hogares norteamericanos: el papel higiénico.
La industria del papel se encuentra entre los sectores particularmente expuestos a la nueva escalada arancelaria entre ambos países, debido a la profunda integración de sus cadenas de suministro y a la dependencia estadounidense de Canadá tanto para productos terminados como para materias primas utilizadas en su fabricación.
Estados Unidos importó aproximadamente US$328 millones en papel higiénico procedente de Canadá durante 2024, convirtiendo al país en su principal proveedor extranjero de este producto. Además, fabricantes estadounidenses dependen ampliamente de los recursos forestales canadienses para obtener parte de la pulpa y otras materias primas necesarias para fabricar papel higiénico, pañuelos faciales y otros artículos de uso doméstico.
La situación se produce después del colapso de las recientes negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington. Estados Unidos impuso aranceles del 50% sobre unos C$27.6 mil millones en productos canadienses, y el gobierno del primer ministro Mark Carney anunció posteriormente que Canadá respondería aplicando medidas equivalentes a productos estadounidenses.
Las contramedidas canadienses comenzarán el próximo 8 de septiembre y contemplan gravámenes de 15%, 25% y 50% dependiendo del producto. La lista oficial incluye un arancel del 25% para papel higiénico estadounidense y pañuelos faciales, mientras determinadas materias primas y otros productos relacionados con el papel enfrentarán tarifas de hasta 50%.
Aunque los aranceles que Canadá aplica a productos estadounidenses afectan principalmente las importaciones que llegan al mercado canadiense, el conflicto en ambas direcciones está generando preocupación por el aumento de costos en una industria donde la producción cruza repetidamente la frontera.
El impacto potencial adquiere especial relevancia debido al elevado consumo estadounidense. Estados Unidos representa más del 20% del consumo mundial de productos de papel tissue a pesar de concentrar alrededor del 4% de la población mundial. De acuerdo con cifras citadas por The Guardian, el estadounidense promedio utiliza unos 141 rollos de papel higiénico al año.
Los consumidores estadounidenses ya venían enfrentando presiones sobre los precios de diversos productos debido a los aranceles y al incremento de los costos de producción. Procter & Gamble, fabricante de la marca Charmin, había advertido anteriormente que los costos derivados de las medidas comerciales podían obligar a la compañía a aumentar precios.
El papel higiénico es solamente un ejemplo de cómo la confrontación comercial comienza a extenderse mucho más allá de industrias como el acero, los automóviles o los productos agrícolas. Canadá también ha anunciado nuevos gravámenes sobre bienes estadounidenses de sectores como lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, electrónica, pulpa y papel.
Mientras Ottawa y Washington mantienen posiciones firmes y no existe todavía una solución clara al conflicto, empresas y consumidores de ambos lados de la frontera enfrentan una creciente incertidumbre.
Lo que comenzó como una disputa sobre políticas comerciales amenaza así con reflejarse cada vez más en productos cotidianos y demostrar que, en economías tan estrechamente conectadas como las de Canadá y Estados Unidos, los costos de una guerra arancelaria difícilmente permanecen solamente en la frontera.









