Autoridades policiales de Canadá emitieron una alerta sobre el riesgo de posibles ataques imitadores después de un tiroteo ocurrido en Montreal que dejó tres personas muertas, incluyendo un oficial de policía, un civil y el presunto atacante.
El incidente ocurrió en el sector de Côte-des-Neiges, donde un hombre armado abrió fuego contra agentes policiales en las inmediaciones de un hotel. El ataque provocó una fuerte movilización de emergencia y generó preocupación nacional por la naturaleza del hecho y por posibles mensajes dejados por el sospechoso.
Las víctimas fueron identificadas como el oficial de policía Mohamed Lamine Benredouane, de 34 años, y el civil Michel Mizrahi, de 68 años. El presunto atacante fue identificado como Seth Scott Hatfield, de 25 años, residente de Lethbridge, Alberta.
Según reportes de medios canadienses e internacionales, investigadores revisan un documento atribuido al sospechoso que estaría vinculado con ideologías extremistas, incluyendo referencias al movimiento conocido como “incel”, asociado a comunidades en línea marcadas por resentimiento, misoginia y radicalización.
Las autoridades no han confirmado públicamente todos los detalles sobre el motivo del ataque, pero la existencia del documento generó preocupación entre cuerpos policiales de distintas provincias. La alerta nacional busca advertir sobre el riesgo de que otras personas radicalizadas intenten imitar el ataque o responder a llamados violentos difundidos en espacios digitales.
El tiroteo también dejó a otro oficial herido, quien se encuentra en condición estable. La investigación está siendo revisada por el organismo independiente encargado de examinar intervenciones policiales en Quebec, especialmente debido a que el incidente terminó con múltiples muertes y uso de armas de fuego por parte de la policía.
La alcaldesa de Montreal y líderes comunitarios expresaron conmoción por el ataque y destacaron la dificultad de enfrentar procesos de radicalización que ocurren en línea, muchas veces lejos del entorno familiar, laboral o comunitario.
El caso ha reabierto el debate sobre la violencia ideológica, la seguridad de los agentes policiales y el monitoreo de amenazas extremistas en Canadá. Expertos advierten que los discursos de odio difundidos en internet pueden escalar rápidamente cuando se combinan con aislamiento social, acceso a armas y llamados explícitos a la violencia.
Aunque la investigación continúa, las autoridades insisten en que la población debe evitar difundir rumores o información no verificada, y reportar cualquier amenaza creíble a la policía.
El ataque ocurre en un contexto de creciente preocupación por hechos de violencia contra agentes en distintas partes del país. Para las comunidades afectadas, la tragedia deja nuevamente en evidencia la necesidad de reforzar la prevención, la vigilancia y el trabajo conjunto contra la radicalización violenta.









