El gobierno federal anunció que extenderá la suspensión temporal del impuesto federal al combustible hasta comienzos de 2027, una medida destinada a aliviar el costo de vida de los canadienses mientras aumentan las presiones económicas provocadas por los elevados precios de la energía y la guerra comercial con Estados Unidos.
El ministro de Finanzas y Revenue National, François-Philippe Champagne, confirmó este miércoles que la suspensión del impuesto federal de consumo sobre gasolina, diésel y combustibles de aviación continuará hasta el 31 de enero de 2027.
La medida significa que los consumidores continuarán ahorrando 10 centavos por litro de gasolina, mientras el ahorro sobre diésel y combustible de aviación se mantiene en cuatro centavos por litro.
El impuesto había sido suspendido originalmente el pasado 20 de abril como respuesta al aumento internacional de los precios energéticos. La medida debía finalizar el 7 de septiembre, pero el gobierno decidió extenderla ante la persistencia de la incertidumbre económica y geopolítica.
A partir del 1 de febrero de 2027, el impuesto regresará solamente a la mitad de su nivel habitual: cinco centavos por litro de gasolina y dos centavos para diésel. El gravamen completo volverá a aplicarse el 1 de abril de 2027, cuando regresará a 10 centavos por litro de gasolina y cuatro centavos por litro de diésel.
El gobierno estima que la extensión representará aproximadamente $2.9 mil millones adicionales en alivio fiscal, elevando a unos $5.3 mil millones el total de reducción de impuestos sobre combustibles durante el año fiscal 2026-27.
La decisión llega pocos días antes de que Canadá implemente una nueva ronda de contraaranceles sobre productos procedentes de Estados Unidos.
A partir del 8 de septiembre, Ottawa impondrá tarifas de 15%, 25% y 50% sobre aproximadamente $27.6 mil millones en importaciones estadounidenses, como respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses del 50% sobre productos canadienses.
Los nuevos gravámenes canadienses estarán concentrados en sectores como acero y aluminio, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel, plásticos y productos electrónicos.
El gobierno sostiene que las medidas comerciales buscan proteger a trabajadores y empresas canadienses afectados por las acciones de Washington, aunque la imposición de tarifas también puede aumentar los costos de determinados productos importados.
La extensión del alivio sobre combustibles aparece así como una forma de amortiguar parte de las presiones que enfrentan hogares y empresas.
El impacto no se limita únicamente a quienes utilizan automóviles. Los costos de combustible afectan también al transporte de mercancías, agricultura, construcción, distribución de alimentos y servicios de entrega, por lo que cualquier reducción puede trasladarse indirectamente a distintos sectores de la economía.
Champagne afirmó que el objetivo es proporcionar alivio inmediato a familias y empresas mientras Canadá enfrenta acontecimientos globales que están fuera de su control. El gobierno destacó que, cuando el impuesto fue suspendido inicialmente en abril, el precio de la gasolina cayó aproximadamente 11 centavos por litro durante el primer día de implementación.
La medida forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Mark Carney para contener el costo de vida mientras Canadá enfrenta simultáneamente tensiones comerciales con su principal socio económico y volatilidad internacional en los mercados energéticos.
Con los nuevos contraaranceles a punto de entrar en vigor, Ottawa busca así combinar una respuesta firme frente a Washington con medidas destinadas a limitar el impacto económico que la confrontación comercial puede tener sobre los consumidores canadienses.









