La provincia mantendrá su estrategia de priorizar la contratación y capacitación de trabajadores locales, mientras otras jurisdicciones aceptan flexibilizar temporalmente las reglas para algunos empleadores.
Toronto. El Gobierno de Ontario decidió no participar en un programa temporal del Gobierno federal que permitirá a varias provincias aumentar el número de trabajadores extranjeros temporales contratados en determinados sectores económicos, reafirmando su postura de privilegiar el empleo de residentes locales frente a la expansión de la mano de obra extranjera.
Las medidas anunciadas por el gobierno federal buscan aliviar la escasez de personal en regiones con bajos niveles de desempleo. Entre ellas figura el aumento del límite de trabajadores extranjeros temporales en puestos de bajos salarios del 10 % al 15 % de la plantilla para empleadores elegibles, además de permitir que algunas empresas mantengan temporalmente porcentajes superiores mientras se adaptan a las nuevas reglas.
Sin embargo, Ontario optó por no adherirse a este esquema excepcional, convirtiéndose en una de las provincias que prefieren mantener los requisitos actuales para la contratación bajo el Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales (Temporary Foreign Worker Program, TFWP).
La decisión coincide con una etapa en la que tanto el gobierno federal como varias provincias revisan sus políticas migratorias ante las presiones sobre la vivienda, la infraestructura y los servicios públicos derivadas del fuerte crecimiento de la población temporal en los últimos años.
El Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales permite a empresas canadienses contratar personal del extranjero cuando demuestran que no han podido cubrir determinadas vacantes con ciudadanos o residentes permanentes. El programa es ampliamente utilizado en sectores como la agricultura, la manufactura, la hotelería, la construcción y el procesamiento de alimentos.
Las medidas temporales federales ya comenzaron a implementarse en provincias como Alberta, Nueva Escocia, Nuevo Brunswick y Terranova y Labrador, mientras otras jurisdicciones continúan evaluando su participación.
El debate ocurre en momentos en que Canadá intenta equilibrar las necesidades del mercado laboral con una política de inmigración más sostenible. El primer ministro Mark Carney ha señalado anteriormente la intención del Gobierno federal de reducir gradualmente la proporción de residentes temporales dentro de la población canadiense durante los próximos años, con el objetivo de disminuir la presión sobre el mercado de la vivienda y los servicios públicos.
Diversos sectores empresariales sostienen que los trabajadores extranjeros temporales continúan siendo indispensables para cubrir vacantes difíciles de ocupar, especialmente en actividades estacionales o con escasez persistente de mano de obra. No obstante, organizaciones defensoras de los derechos laborales han insistido en fortalecer la supervisión del programa y mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores, señalando que algunos siguen enfrentando situaciones de vulnerabilidad y explotación.
La decisión de Ontario refleja una diferencia de enfoque con Ottawa respecto a cómo responder a la falta de trabajadores. Mientras el gobierno federal ofrece mayor flexibilidad temporal a ciertos empleadores, la provincia apuesta por reforzar la incorporación y capacitación de trabajadores disponibles dentro del mercado laboral local antes de ampliar el recurso a la contratación internacional.
En los próximos meses se espera que el impacto de estas medidas sea seguido de cerca por gobiernos, empresas y especialistas en inmigración, quienes evaluarán si la flexibilización aplicada en otras provincias logra aliviar la escasez de mano de obra sin afectar el objetivo nacional de reducir la dependencia de la inmigración temporal.









