Una pequeña calle residencial de Ottawa se ha convertido nuevamente en escenario de las tensiones entre Canadá y Estados Unidos. El concejal Riley Brockington anunció que impulsará un proceso para cambiar el nombre de Trump Avenue, argumentando que resulta inapropiado mantener en la capital canadiense una vía que lleva el apellido del actual presidente estadounidense en momentos de creciente confrontación comercial entre ambos países.
Trump Avenue está ubicada en el vecindario Central Park, dentro de River Ward, una comunidad cuyas calles fueron bautizadas principalmente con nombres relacionados con Nueva York. En el área también existen vías como Staten Way y Grammercy Park.
Brockington planteó el tema durante una reunión del Concejo Municipal de Ottawa en la que se debatían medidas para apoyar a negocios locales afectados por los aranceles impuestos por la administración estadounidense a miles de millones de dólares en exportaciones canadienses.
El concejal calificó como una situación vergonzosa que una calle de la capital continúe asociada con Donald Trump y señaló que las recientes acciones de Washington contra la economía canadiense, así como las declaraciones del mandatario estadounidense sobre Canadá, han cambiado considerablemente las circunstancias.
Brockington anunció que pretende trabajar con los residentes para iniciar formalmente un proceso de cambio de nombre durante el próximo período del Concejo Municipal, después de las elecciones municipales de Ottawa programadas para el 26 de octubre de 2026.
No sería la primera vez que los vecinos consideran esa posibilidad.
En 2021, los residentes de Trump Avenue fueron consultados sobre un eventual cambio. De los 62 hogares existentes en la calle, 21 votaron a favor, 21 en contra y otros 20 no participaron, por lo que la iniciativa no avanzó. En aquel momento, varios residentes que se oponían al cambio explicaron que su principal preocupación no era necesariamente política, sino las dificultades prácticas de modificar su dirección en documentos personales, cuentas bancarias, seguros y otros registros.
El alcalde de Ottawa, Mark Sutcliffe, reconoció precisamente esas complicaciones. Señaló que cambiar el nombre de una calle residencial puede representar molestias considerables para quienes viven allí, aunque manifestó que personalmente tampoco desea que lugares de Ottawa lleven el nombre de Donald Trump.
Cualquier modificación requeriría además seguir los procedimientos municipales. La actual política de nombres conmemorativos de Ottawa establece que las solicitudes para cambiar el nombre de una calle deben contar con el respaldo del 75% de los residentes o propietarios más uno, además del apoyo del concejal del distrito. El proceso contempla revisión municipal, consulta pública y posteriormente consideración por parte de las autoridades correspondientes.
La controversia adquiere una dimensión mayor debido al deterioro de las relaciones entre ambos países. La propuesta de Brockington surgió precisamente mientras el Concejo discutía las consecuencias para empresas de Ottawa de los nuevos aranceles estadounidenses sobre exportaciones canadienses.
Lo que podría parecer simplemente el cambio de un letrero callejero refleja así un debate mucho más amplio. En momentos en que Canadá enfrenta fuertes presiones comerciales provenientes de Washington, incluso los símbolos asociados al presidente estadounidense están siendo reconsiderados en algunas comunidades canadienses.









