El regreso a clases trae una realidad pre-ocupante para miles de familias. Casi uno de cada tres niños de Ontario vive actualmente en un hogar afectado por inse guridad alimentaria, según datos difundidos por Breakfast Club of Canada. En todo el país, cerca de 2.4 millones de niños enfrentan esta situación.
La inseguridad alimentaria no significa úni camente pasar hambre. También puede impli car que una familia tenga que reducir la can tidad o calidad de los alimentos que compra porque sus ingresos no alcanzan para cubrir simultáneamente comida, vivienda, transpor te, servicios y otras necesidades blisicas.
El problema se hace especialmente visible en las escuelas. Una alimentación insuficiente puede dificultar que los estudiantes comien cen el día con la energía y concentración cesarias para aprender.
En Ontario, Breakfast Club of Canada apo ya miles de programas de desayuno que alcanzan a más de 670,000 niños, mientras continúa creciendo la demanda de de este tipo
de ayuda. Toronto comienza este año escolar con una importante respuesta. La ciudad completó la expansión de su programa de nutrición es tudiantil a todas las escuelas públicas, incor-porando 78 escuelas adicionales y llevando el alcance total a aproximadamente 325,000 estudiantes. La inversión municipal para ali mentación escolar ronda los $32 millones
I programa permite que los estudiantes tengan acceso a alimentos sin ser identifica dos según los ingresos de sus familias, evitan do además el estigma que podría acompañar a una asistencia destinada exclusivamente a
niños de bajos recursos.
Sin embargo, especialistas recuerdan que los programas escolares atienden una con-secuencia de un problema mucho mayor. Cuando una familia tiene dificultades para poner alimentos suficientes sobre la mesa, generalmente también enfrenta presiones relacionadas con alquiler, transporte y otros gastos esenciales.
Garantizar que ningún niño tenga que aprender con hambre es, por tanto, una res-ponsabilidad que comienza en la escuela, pero que necesariamente debe extenderse mucho más allá de sus puertas.
Crece la preocupación por los niños que llegan a la escuela con hambre
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