Cada primavera regresan los estornudos, el picor y el lagrimeo. Pero estos y otros molestos síntomas que atormentan a las personas alérgicas al polen pueden reducirse siguiendo unas sencillas pautas.

DESTACADOS.

+++ “Hay que desterrar el rechazo que supone ver a una persona con mascarilla por problemas alérgicos, ante el temor a que pueda contagiar alguna infección”, subraya Ángel Moral de Gregorio, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

+++ “La alergia primaveral se va a manifestar de diferentes formas, según las partes del cuerpo afectadas: ojos, nariz, bronquios y piel. Incluso, un mismo paciente puede tener síntomas diferentes de un año para otro”, aclara Moral de Gregorio.

+++ “Las enfermedades alérgicas precisan un manejo integral, no sólo desde el punto de vista terapéutico, sino también orientando al paciente sobre cómo convivir mejor con su enfermedad”, indica Antonio Valero, presidente de la SEAIC.

Las alergias aparecen cuando nuestro sistema inmune se equivoca de objetivo. El sistema inmune nos defiende de virus, bacterias y otros agentes capaces de causar enfermedades.

Sin embargo, en algunas ocasiones identifica como peligroso algo que realmente no lo es, por ejemplo el polen, y reacciona de una manera exagerada para neutralizar esa supuesta amenaza.

Los especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) explican que hay un anticuerpo llamado inmunoglobulina E cuya función es reconocer un agente extraño potencialmente peligroso sobre el que deben actuar las defensas.

En algunas personas, la inmunoglobulina E reacciona contra un agente generalmente inofensivo y, al unirse a él, induce una serie de mecanismos que desencadenan la liberación de mediadores inflamatorios que producen la reacción alérgica.

“La alergia primaveral se va a manifestar de diferentes formas, según las partes del cuerpo afectadas: ojos, nariz, bronquios y piel. Incluso, un mismo paciente puede tener síntomas diferentes de un año para otro”, aclara Ángel Moral de Gregorio, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC.

LA OPCIÓN DE LA VACUNA.

El alergólogo señala que los síntomas más comunes en los ojos son picor, lagrimeo, ojo rojo, hinchazón del párpado, aumento de la sensibilidad a la luz y sensación de arenilla.

En lo relativo a la nariz, los alérgicos presentan estornudos continuados, mucosidad transparente y líquida, picor de nariz, obstrucción nasal y pérdida de olfato.

“En algunos casos los síntomas se agravan cuando afectan a los bronquios, ocasionando tos, sensación de falta de aire, opresión en el pecho e incluso silbidos por el estrechamiento de los bronquios. Además, algunas personas pueden tener reacciones cutáneas en forma de ronchas y picor en la piel” precisa el doctor Moral.

El especialista subraya que nunca hay que automedicarse. En caso de tener síntomas alérgicos, se debe consultar con el médico. Asimismo, aconseja “pedir cita con el alergólogo para instaurar un tratamiento integral enfocado a tratar la causa de la alergia”.

En este sentido, la SEAIC indica que la vacunación es el único tratamiento capaz de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica.

“Consiste en la administración de un extracto del alérgeno responsable de la enfermedad, mediante dosis progresivamente crecientes a intervalos regulares de tiempo, con la finalidad de inducir la tolerancia necesaria para controlar la respuesta alérgica”, precisa esta entidad.

Además, tanto el alergólogo como el médico de familia pueden prescribir antihistamínicos, unos fármacos que si bien no curan la alergia, ayudan a mitigar sus síntomas.

No obstante, como indica Antonio Valero, presidente de la SEAIC, “las enfermedades alérgicas precisan un manejo integral, no sólo desde el punto de vista terapéutico, sino también orientando al paciente sobre cómo convivir mejor con su enfermedad”.

En este sentido, el doctor Ángel Moral recomienda a los alérgicos que se mantengan informados de los niveles de pólenes y eviten, tanto salir al campo como realizar actividades al aire libre, en días de alta polinización.

Asimismo, el experto señala que los alérgicos nunca deben podar árboles ni cortar el césped, ya que este último está compuesto de una mezcla de diferentes gramíneas.

El alergólogo comenta que si una persona alérgica sale al exterior en días de alta polinización, debe usar gafas de sol y una mascarilla que le cubra la nariz y la boca.

“Hay que utilizar mascarillas homologadas con ajuste hermético moldeable a nivel de la nariz para que no permita el paso de partículas”, apunta.

ALGUNOS CONSEJOS CASEROS.

El doctor Moral aclara que las mascarillas autofiltrantes cubren la nariz y la boca, de modo que atrapan los pólenes y el aire que pasa a través de ellas llega limpio a la nariz y a la boca.

“Suelen tener una válvula por donde saldrá el aire exhalado, lo que reduce el calor y la humedad”, explica.

Por otro lado, el experto subraya que “hay que desterrar el rechazo que supone ver a una persona con mascarilla por problemas alérgicos, ante el temor a que pueda contagiar alguna infección”.

El alergólogo recalca que cuando una persona con alergia al polen llega a su casa, debe ducharse y cambiarse de ropa pues puede tener pólenes en el cabello y en las prendas que ha llevado puestas en la calle. De igual modo, aconseja no tender la ropa en el exterior los días de viento porque va a recoger pólenes.

Además, el doctor Moral señala que los alérgicos deben mantener las ventanas de la casa cerradas y ventilar la vivienda en las primeras horas del día o por la noche y durante poco tiempo.

En este sentido, el especialista explica que la mayoría de las plantas “liberan sus pólenes coincidiendo con las horas de mayor temperatura y más luz, por lo que las mayores concentraciones de pólenes suelen producirse entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde”.

Por otra parte, el alergólogo hace hincapié en la importancia de viajar con las ventanillas del coche cerradas y utilizar un filtro antipolen en el vehículo, “que deberá ser sustituido periódicamente”, advierte.

También existen purificadores de aire para el hogar que “logran filtrar la mayoría de las partículas ambientales de pequeño tamaño, por lo que pueden proporcionar un control ambiental adecuado para las personas alérgicas en espacios cerrados”, indica el doctor Moral.

Purificación León.
EFE/REPORTAJES

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