HAMILTON, ONTARIO — El primer ministro Mark Carney afirmó que el gobierno federal utilizará “todos los poderes” a su disposición y perseguirá a Cleveland-Cliffs “hasta el máximo alcance de la ley” después de que Stelco anunciara hasta 500 despidos en Ontario. Ottawa sostiene que la empresa estadounidense asumió compromisos laborales jurídicamente vinculantes cuando adquirió la histórica siderúrgica canadiense en 2024.
Stelco anunció esta semana que suspenderá indefinidamente sus operaciones de acero laminado en frío y recubierto en Hamilton Works a partir de alrededor del 9 de octubre. La compañía concentrará una mayor parte de su producción en Lake Erie Works, ubicada en Nanticoke, y señaló que un número significativo de los empleados afectados podría recibir oportunidades de trabajo en esa instalación. Hasta 500 puestos podrían verse afectados entre ambas operaciones.
Carney dijo que los trabajadores y sus familias habían sido “traicionados” por la empresa y destacó que Cleveland-Cliffs adquirió Stelco por aproximadamente $3.4 mil millones en 2024. La operación recibió autorización federal bajo la Investment Canada Act, pero estuvo condicionada a una serie de compromisos obligatorios durante cinco años.
Entre esas condiciones, Cleveland-Cliffs se comprometió a mantener al menos el mismo número de trabajadores sindicalizados que Stelco tenía cuando se anunció la adquisición, conservar a la gran mayoría de sus empleados no sindicalizados, respetar los convenios colectivos existentes y mantener la sede central de Stelco en Hamilton. También aceptó realizar inversiones significativas en capital e investigación y desarrollo.
Sin embargo, todavía no existe una determinación oficial de que los despidos anunciados constituyan una violación de esos compromisos. La legislación contempla un proceso para investigar posibles incumplimientos. Si el gobierno considera que un inversionista extranjero no está respetando sus obligaciones, puede exigirle corregir la situación o justificar sus acciones y, si el conflicto no se resuelve, recurrir a los tribunales. Las posibles medidas judiciales incluyen ordenar el cumplimiento de los compromisos y aplicar sanciones financieras.
Stelco sostiene que la reducción de operaciones responde a condiciones económicas insostenibles. La empresa ha señalado que los aranceles estadounidenses de 50% sobre determinadas importaciones canadienses de acero han reducido su acceso al mercado estadounidense, mientras que las importaciones de acero que llegan a Canadá continúan presionando a los productores nacionales. Según la compañía, la demanda de algunos de sus productos cayó casi 25% durante el segundo trimestre de 2026 frente al promedio trimestral de 2024.
Carney también señaló que Ottawa había ofrecido asistencia financiera para ayudar a empresas siderúrgicas afectadas por la disputa comercial. La ministra de Industria, Mélanie Joly, confirmó que había mantenido conversaciones con Cleveland-Cliffs sobre posibles apoyos y posteriormente calificó de decepcionante la decisión de continuar con los despidos.
El primer ministro vinculó además la situación con la posición de Lourenco Goncalves, director ejecutivo de Cleveland-Cliffs, quien ha expresado públicamente apoyo a los aranceles estadounidenses sobre el acero importado. Carney cuestionó que una empresa propietaria de importantes operaciones canadienses respaldara medidas que, según Stelco, contribuyen ahora a reducir la demanda de sus productos.
Para Hamilton, una ciudad cuya historia está estrechamente vinculada a la producción de acero, la incertidumbre vuelve a sentirse entre trabajadores y familias. El caso también podría convertirse en una prueba importante de la capacidad del gobierno canadiense para hacer cumplir las condiciones laborales impuestas a empresas extranjeras cuando adquieren compañías consideradas estratégicas para la economía nacional.









