El mercado laboral canadiense comenzó septiembre con una señal de cautela. Statistics Canada informó que el país perdió 42,000 empleos en agosto, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 6.4%. No se trata de una cifra que por sí sola defina una crisis, pero sí de un llamado de atención en momentos en que familias, trabajadores y empresas enfrentan un escenario económico cada vez más complejo.
La caída de agosto llega después de varios meses de crecimiento. Entre abril y julio se habían creado 181,000 puestos de trabajo y, comparado con hace un año, Canadá todavía cuenta con 217,000 empleos adicionales. Es una señal que invita a mirar el panorama con equilibrio: hay razones para la cautela, pero también elementos que muestran capacidad de recuperación.
Ontario sintió parte de ese retroceso, con una pérdida aproximada de 18,000 empleos durante el mes. Para una provincia como la nuestra, donde el costo de la vivienda, los alimentos y los servicios continúa presionando los presupuestos familiares, cada movimiento del mercado laboral tiene un impacto que va mucho más allá de las estadísticas.
Uno de los datos que más preocupa es el desempleo de larga duración. De los cerca de 1.5 millones de canadienses desempleados, 24% llevaba 27 semanas o más buscando trabajo. Detrás de ese porcentaje hay personas que durante meses han enviado currículos, acudido a entrevistas y ajustado sus gastos mientras esperan una nueva oportunidad.
Los jóvenes tampoco la tienen fácil. La tasa de desempleo entre quienes tienen de 15 a 24 años se situó en 12.9%, al tiempo que el empleo juvenil cayó en 19,000 puestos durante agosto. Para una generación que intenta ingresar al mercado laboral, adquirir experiencia y comenzar a construir su independencia, estas cifras merecen especial atención.
No todo fue negativo. La manufactura agregó 22,000 empleos, mientras otros sectores, entre ellos servicios empresariales y de apoyo, administración pública, recursos naturales y servicios públicos, registraron pérdidas.
Todo esto ocurre además en un momento de tensión comercial con Estados Unidos, que añade incertidumbre para industrias canadienses dependientes de las exportaciones. Statistics Canada reconoce que este entorno sigue siendo un factor de riesgo para el mercado laboral.
Canadá entra así al otoño con señales mixtas. El desafío no será solamente crear empleos, sino generar oportunidades estables y accesibles para quienes buscan incorporarse o regresar al mercado laboral. Las cifras importan, pero detrás de cada una hay una familia, un proyecto y una esperanza. Y será allí, en la capacidad de transformar la incertidumbre en nuevas oportunidades, donde realmente se medirá la fortaleza de nuestra economía.









