En momentos en que el costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hogares, el Gobierno de Canadá decidió extender el alivio temporal del impuesto federal al consumo de combustibles, una medida que busca mantener más bajos los precios de la gasolina y el diésel durante los próximos meses.
La suspensión había comenzado el pasado 20 de abril y originalmente estaba programada para finalizar el 7 de septiembre. Sin embargo, el gobierno anunció el 2 de septiembre su extensión, argumentando que las familias y las empresas continúan enfrentando presiones económicas derivadas de la incertidumbre internacional, los conflictos en distintas regiones del mundo y las tensiones comerciales con Estados Unidos.
La medida representa una reducción de 10 centavos por litro en el impuesto federal aplicado a la gasolina y de 4 centavos por litro en el diésel. También contempla combustibles utilizados por la aviación.
Aunque algunos centavos por litro pueden parecer poco al momento de llenar el tanque, el ahorro puede acumularse para quienes utilizan diariamente sus vehículos para trasladarse al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela o realizar sus actividades habituales. También puede tener importancia para pequeñas empresas y trabajadores que dependen del transporte.
El precio del combustible tiene además repercusiones que van mucho más allá de las estaciones de servicio. Una parte importante de los alimentos, materiales de construcción, productos de consumo y mercancías que llegan diariamente a comercios y supermercados debe ser transportada por carretera. Cuando aumenta el costo del combustible, esos gastos pueden terminar incorporándose al precio que pagan los consumidores.
La decisión adquiere particular relevancia en provincias como Ontario, donde millones de residentes dependen del automóvil para desplazarse entre municipios y comunidades del GTA. Para muchas familias que viven fuera de las áreas atendidas directamente por redes de transporte público, llenar el tanque continúa siendo un gasto inevitable dentro del presupuesto mensual.
La suspensión del impuesto federal había sido aprobada inicialmente como una medida temporal para aliviar el impacto de los altos precios. El gobierno estimó entonces que representaría más de $2,400 millones en alivio fiscal durante 2026.
La extensión anunciada en septiembre modifica además el regreso del impuesto. Las propuestas legislativas establecen que el alivio continuará hasta finales de enero de 2027 y posteriormente se aplicaría una tasa reducida durante febrero y marzo, antes de regresar a los niveles habituales.
Para los consumidores, sin embargo, el precio que aparece en las estaciones seguirá dependiendo de muchos otros factores, entre ellos el precio internacional del petróleo, los costos de refinación y distribución, los impuestos provinciales y las condiciones del mercado.
Por ello, la suspensión del impuesto federal no garantiza que la gasolina mantenga siempre el mismo precio. Sí elimina temporalmente uno de los componentes que normalmente forman parte del costo final pagado en el surtidor.









