El Partido Republicano inició este miércoles en Dallas, Texas, una inusual convención nacional destinada a movilizar a sus votantes antes de las elecciones legislativas de noviembre, en momentos en que la baja aprobación del presidente Donald Trump amenaza con convertirse en un obstáculo para algunos candidatos de su propio partido.
La reunión de dos días, programada para el 9 y 10 de septiembre, rompe con la tradición estadounidense de reservar las grandes convenciones nacionales principalmente para los años de elecciones presidenciales. Los republicanos buscan utilizar el encuentro para promover sus logros, recaudar fondos y aumentar la participación electoral mientras intentan conservar sus estrechas mayorías en el Congreso.
Trump ocupa el centro absoluto del evento y está previsto que pronuncie discursos durante ambas jornadas. También participan el vicepresidente JD Vance, dirigentes nacionales del partido, candidatos al Congreso y más de un centenar de oradores.
Sin embargo, la estrategia presenta riesgos.
Diversas encuestas recientes sitúan la aprobación de Trump en los 30 puntos porcentuales, afectada principalmente por preocupaciones sobre inflación, costo de vida y el conflicto con Irán. The Guardian señaló una aprobación cercana al 38%, mientras un análisis de Reuters citó sondeos que la colocan incluso alrededor del 33%.
Algunos candidatos republicanos que compiten en estados o distritos particularmente cerrados decidieron no asistir a Dallas, aparentemente prefiriendo permanecer concentrados en sus campañas locales y evitar que sus elecciones se conviertan exclusivamente en un referéndum sobre Trump.
La situación refleja un dilema conocido para los partidos que controlan la Casa Blanca. Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños durante las elecciones de medio término, cuando la participación electoral tiende a ser menor y votantes descontentos utilizan las urnas para expresar rechazo al gobierno.
Trump, sin embargo, sostiene que los republicanos pueden romper esa tendencia. Ha pedido a los candidatos que destaquen asuntos como seguridad fronteriza, reducción de impuestos, precios de medicamentos y políticas de seguridad pública, y prometió participar activamente en aproximadamente 35 campañas consideradas decisivas.
Las elecciones del 3 de noviembre de 2026 determinarán el control de la Cámara de Representantes y una parte importante del Senado. Para Trump, conservar ambas cámaras permitiría continuar su agenda legislativa con mayor facilidad durante los últimos dos años de su mandato. Una victoria demócrata en cualquiera de ellas podría aumentar significativamente la supervisión del Congreso y dificultar algunas iniciativas de la Casa Blanca.
Los demócratas están aprovechando la convención para organizar actos paralelos y presentar el encuentro republicano como una distracción frente a problemas económicos que, aseguran, preocupan más a los votantes. Figuras como el líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, y el gobernador de Illinois, JB Pritzker, participan en actividades destinadas a ofrecer un mensaje alternativo.
La convención también comienza a mostrar otro debate que probablemente crecerá después de las elecciones: el futuro del Partido Republicano cuando Trump ya no pueda aspirar nuevamente a la presidencia. Vance aparece actualmente como una de las figuras mejor posicionadas para heredar parte del movimiento político construido alrededor del presidente, mientras otros dirigentes republicanos comienzan a preparar sus propias posiciones para 2028.
El encuentro de Dallas representa así una apuesta poco habitual: utilizar la enorme influencia que Trump conserva entre la base republicana para aumentar la participación electoral, aun cuando su menor popularidad entre votantes independientes podría complicar las campañas más competitivas.









