Las muertes por cáncer atribuibles al consumo de alcohol en Estados Unidos se duplicaron durante las últimas tres décadas, según una nueva investigación que vuelve a poner en evidencia que los riesgos asociados con las bebidas alcohólicas van mucho más allá de las enfermedades del hígado.
El estudio, publicado en The Lancet Regional Health – Americas y dirigido por investigadores del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la University of Miami, analizó datos del Global Burden of Disease entre 1990 y 2023.
Los investigadores estimaron que las muertes anuales por cáncer atribuibles al alcohol aumentaron de 11,361 en 1990 a 23,126 en 2023. El impacto fue particularmente elevado entre hombres y adultos mayores de 55 años.
El aumento no se limita al cáncer de hígado.
El consumo de alcohol está relacionado con cánceres de mama, colorrectal, esófago, boca y garganta, estómago, páncreas e hígado, entre otros. El estudio encontró que el cáncer de hígado presentó el mayor incremento en mortalidad atribuible al alcohol durante el período analizado.
Entre los hombres mayores de 55 años, el cáncer de hígado registró la mayor tasa de mortalidad relacionada con alcohol. Entre las mujeres de ese mismo grupo de edad, el cáncer de mama ocupó el primer lugar.
Los resultados también llaman la atención sobre adultos más jóvenes. Entre personas de 20 a 54 años, el cáncer colorrectal fue la principal causa de muerte por cáncer atribuible al alcohol entre los hombres, mientras que el cáncer de mama encabezó la lista entre las mujeres.
Los investigadores advierten que existe todavía poca conciencia pública sobre esta relación.
El alcohol está clasificado como carcinógeno del Grupo 1 por la International Agency for Research on Cancer, categoría reservada para sustancias cuya capacidad de causar cáncer en seres humanos está claramente establecida.
La evidencia científica también indica que el riesgo no comienza únicamente con un consumo elevado. El riesgo de determinados cánceres puede aumentar incluso con cantidades relativamente pequeñas de alcohol, y se incrementa progresivamente a medida que aumenta el consumo.
En Canadá, el tema también constituye una preocupación de salud pública.
La Canadian Cancer Society señala que beber alcohol aumenta el riesgo de al menos nueve tipos de cáncer y recomienda, para quienes deciden consumirlo, mantenerse en dos bebidas estándar o menos por semana para reducir al máximo el riesgo. Una bebida estándar equivale aproximadamente a una cerveza de 341 mililitros, una copa de vino de 142 mililitros o 43 mililitros de bebidas espirituosas.
La organización advierte además que más del 40% de los canadienses no sabe que el alcohol aumenta el riesgo de cáncer.
El nuevo estudio estadounidense no significa que toda persona que consume alcohol desarrollará cáncer. El riesgo individual depende de numerosos factores, entre ellos cantidad y frecuencia del consumo, edad, genética, tabaquismo, alimentación y otras condiciones de salud.
Sin embargo, los investigadores consideran que los resultados refuerzan un mensaje de prevención cada vez más claro: reducir el consumo de alcohol es una de las medidas modificables que pueden contribuir a disminuir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
En momentos en que el cáncer continúa siendo la principal causa de muerte en Canadá, donde se estiman 254,100 nuevos diagnósticos y 87,900 fallecimientos durante 2026, aumentar el conocimiento sobre factores prevenibles adquiere una importancia creciente para la salud pública.









