El presidente estadounidense Donald Trump abrió un nuevo frente en la creciente disputa económica con Canadá al cuestionar públicamente el valor del dólar canadiense frente a la moneda estadounidense y calificar la diferencia entre ambas divisas como “inaceptable”.
Trump publicó el comentario el domingo 6 de septiembre en su plataforma Truth Social, asegurando que la situación había existido durante años pero que ya no continuaría de la misma manera. Sin embargo, el mandatario no explicó qué considera específicamente un desequilibrio ni anunció qué medidas podría tomar Washington para intentar modificar la relación entre ambas monedas.
El dólar estadounidense cotizaba alrededor de C$1.38, lo que significa que un dólar canadiense equivalía aproximadamente a 72 centavos estadounidenses. El dólar canadiense ha permanecido por debajo de su contraparte estadounidense durante la mayor parte de los últimos 15 años.
La diferencia tiene consecuencias importantes para el comercio entre ambos países.
Un dólar canadiense más débil hace que productos fabricados en Canadá resulten relativamente más baratos para compradores estadounidenses, favoreciendo a algunos exportadores. Al mismo tiempo, encarece para consumidores y empresas canadienses los productos importados desde Estados Unidos, además de hacer más costosos los viajes y compras realizadas en territorio estadounidense.
Sin embargo, el valor del dólar canadiense no es establecido directamente por el gobierno federal.
Canadá mantiene un sistema de tipo de cambio flexible, lo que significa que el precio de la moneda es determinado principalmente por compradores y vendedores en los mercados internacionales. Factores como las tasas de interés, inflación, precios de materias primas, crecimiento económico y demanda internacional de productos y activos canadienses pueden fortalecer o debilitar la moneda.
El Banco de Canadá tampoco mantiene un objetivo específico para el valor del dólar. Su principal mandato es mantener la inflación cerca del 2%, y solamente intervendría directamente en el mercado cambiario bajo circunstancias excepcionales. La última intervención del Banco para influir en el dólar canadiense ocurrió en septiembre de 1998.
Los comentarios de Trump llegan precisamente cuando la guerra comercial entre ambos países entra en una nueva fase.
Este martes 8 de septiembre, Canadá puso en vigor contraaranceles sobre aproximadamente US$20 mil millones en productos estadounidenses, con tarifas de entre 15% y 50%, después de que Washington aplicara gravámenes similares sobre productos canadienses. Los nuevos aranceles afectan sectores como acero, aluminio, muebles, ropa, electrodomésticos, productos agrícolas y electrónicos.
Las conversaciones comerciales entre Ottawa y Washington permanecen suspendidas desde su fracaso en agosto. El primer ministro Mark Carney ha dicho que Canadá continúa dispuesto a negociar, pero solamente cuando Estados Unidos esté preparado para mantener conversaciones serias y ofrecer mayor estabilidad sobre las condiciones comerciales.
Mientras tanto, la incertidumbre comercial también está influyendo sobre las expectativas para el dólar canadiense. Una encuesta de Reuters entre analistas de divisas proyectó que la moneda podría debilitarse ligeramente durante los próximos meses antes de recuperar parte de su valor durante el próximo año, siempre que las tensiones comerciales disminuyan.
La declaración de Trump introduce así un elemento adicional en una confrontación que comenzó principalmente con aranceles y que ahora alcanza también la política monetaria y cambiaria.
Por el momento, Washington no ha explicado qué medidas pretende adoptar respecto al dólar canadiense. Y debido a que Canadá mantiene una moneda flotante, cualquier intento de modificar significativamente su valor plantearía interrogantes económicos y políticos mucho más complejos que una simple decisión comercial.









