El Banco de Canadá decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia en 2.25%, optando nuevamente por la cautela mientras la economía canadiense muestra señales de recuperación pero enfrenta mayores riesgos derivados de los aranceles estadounidenses, las represalias comerciales de Ottawa y los elevados precios internacionales de la energía.
La decisión anunciada este miércoles 2 de septiembre mantiene también la Bank Rate en 2.5% y la tasa de depósitos en 2.20%. La tasa de política monetaria permanece en 2.25% desde octubre de 2025.
Para consumidores y propietarios de viviendas, la decisión significa que no habrá un cambio inmediato provocado por el Banco de Canadá en el costo de los préstamos vinculados a las tasas variables. Las hipotecas de tasa variable y las líneas de crédito suelen reaccionar a cambios en la tasa preferencial de los bancos comerciales, que a su vez está fuertemente influenciada por la tasa del banco central.
El gobernador Tiff Macklem explicó que los datos económicos recientes han evolucionado aproximadamente como esperaba el Banco y que, por esa razón, el Governing Council decidió mantener la tasa sin modificaciones.
La economía canadiense creció a un ritmo anualizado de 3.3% durante el segundo trimestre, después de un período de crecimiento muy débil a comienzos del año. El Banco señaló que la recuperación fue relativamente amplia, con avances en consumo, vivienda, exportaciones e inversión empresarial.
El mercado laboral también mostró cierta mejoría. La tasa de desempleo descendió a 6.4% en julio, aunque el Banco considera que la demanda de trabajadores continúa siendo moderada y que todavía existe capacidad económica sin utilizar.
Sin embargo, la inflación continúa siendo una preocupación.
El Índice de Precios al Consumidor se ha mantenido alrededor de 3% durante los últimos meses, principalmente debido a los elevados precios de la gasolina. Excluyendo ese componente, la inflación fue de 2.2% y las principales medidas de inflación subyacente permanecieron cerca del objetivo de 2% en julio.
El Banco advirtió que la prolongación del conflicto en Medio Oriente está manteniendo elevados los precios del petróleo y de los productos refinados. Cuanto más persista esta situación, mayor será el riesgo de que esos costos comiencen a trasladarse a otros bienes y servicios.
A esa incertidumbre se suma ahora la guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos.
Después del fracaso de las negociaciones comerciales, Washington anunció nuevos aranceles sobre productos canadienses y Ottawa respondió con contramedidas. Según el Banco de Canadá, esas tarifas pueden aumentar los costos de determinadas empresas y eventualmente reflejarse en los precios que pagan los consumidores.
Macklem enfatizó que la política monetaria no puede eliminar los efectos de los aranceles ni controlar los precios mundiales de la energía. La responsabilidad del Banco, explicó, es impedir que esos acontecimientos terminen provocando un problema de inflación más amplio dentro de Canadá.
La decisión refleja así un delicado equilibrio. Reducir las tasas podría apoyar todavía más la recuperación económica, pero también podría agregar presión inflacionaria precisamente cuando los costos energéticos y comerciales están aumentando.
El Banco dejó abierta la posibilidad de modificar las tasas si las condiciones cambian y señaló que observará especialmente la sostenibilidad de la recuperación económica y la evolución de la inflación.
La próxima decisión sobre tasas de interés está programada para el 28 de octubre de 2026, cuando también se publicará un nuevo Monetary Policy Report con las proyecciones actualizadas para la economía canadiense.









