Lionel Messi regresó a Argentina junto a su familia para despedir a su padre, Jorge Messi, quien falleció a los 68 años después de enfrentar una enfermedad prolongada. La ceremonia se realizó de manera privada en la provincia de Santa Fe, cerca de Rosario, la ciudad natal de la familia.
El capitán argentino llegó acompañado de su esposa, Antonela Roccuzzo, y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro. El funeral tuvo lugar en el cementerio privado El Prado, ubicado en Pérez, localidad próxima a Rosario, donde familiares y personas cercanas participaron en una despedida reservada.
Aunque la familia pidió privacidad durante estos días, numerosos aficionados se congregaron en los alrededores para expresar su apoyo al futbolista. Algunos llevaron flores y mensajes dirigidos a Messi, mientras las muestras de condolencia se multiplicaron desde clubes, jugadores y organizaciones deportivas de distintos países.
Jorge Messi fue mucho más que el padre de una de las figuras más importantes del fútbol mundial. Durante décadas actuó como representante, asesor y persona de confianza de Lionel, acompañándolo desde sus primeros pasos en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys hasta su llegada al FC Barcelona cuando tenía apenas 13 años.
Antes de dedicarse por completo a la carrera de su hijo, Jorge había trabajado en la industria siderúrgica en Argentina. Cuando Lionel fue diagnosticado durante su infancia con una deficiencia de la hormona de crecimiento, la familia buscó alternativas que permitieran continuar su tratamiento y, al mismo tiempo, desarrollar su extraordinario talento futbolístico. Aquella búsqueda terminó llevando a padre e hijo a Barcelona, una decisión que cambiaría para siempre la historia del deporte.
Jorge continuó manejando gran parte de los asuntos profesionales de Lionel durante toda su carrera, incluyendo contratos, negociaciones y decisiones empresariales. Incluso cuando el futbolista se convirtió en una superestrella internacional, la estructura de su entorno profesional permaneció fuertemente vinculada a la familia.
La noticia de su fallecimiento provocó reacciones inmediatas en el mundo del fútbol. Inter Miami, actual club de Messi, guardó un minuto de silencio antes de su partido de Leagues Cup y sus jugadores utilizaron brazaletes negros. El argentino Rodrigo De Paul rindió además un homenaje personal después de marcar un gol, mostrando una camiseta con el nombre y el número 10 de Messi.
FC Barcelona, Newell’s Old Boys, la Asociación del Fútbol Argentino y otras instituciones también expresaron públicamente sus condolencias. La AFA dispuso minutos de silencio y brazaletes negros en partidos del fútbol argentino como muestra de respeto.
Messi se ausentó de los compromisos de Inter Miami para permanecer junto a su familia. El club expresó públicamente su respaldo a su capitán y a todo el entorno familiar durante el duelo.
La despedida en Rosario cierra un capítulo profundamente personal en la vida del futbolista. Detrás de los títulos, récords y reconocimientos alcanzados por Lionel Messi estuvo durante décadas la presencia constante de un padre que acompañó una decisión familiar tomada cuando aquel extraordinario talento era apenas un adolescente.







