Por Raúl A. Pinto
Después del explosivo cierre de la caótica Spider-Man: No Way Home, todos esperábamos que la nueva entrada en la saga fuera, al menos, igual de épica. Y aunque hay bastante de eso, “Spider-Man: Brand New Day” también se toma el tiempo de profundizar en las heridas de Peter Parker, algo que las películas de acción dejan de lado.
Cuatro años después de borrar su existencia de la memoria del mundo, y de perder a su querida tía May, Spider-Man vive completamente solo, dedicado a proteger Nueva York mientras su cuerpo comienza a sufrir cierta evolución que amenaza con convertirlo en algo que ni él mismo comprende. Esto, mientras además, empieza a sentir en su propio cuerpo el peso del paso del tiempo. Su amada MJ y su mejor amigo, Ned, viven sus propias vidas, sin saber quién es él.

Una de las cosas que más se disfruta es el fantástico trabajo de Tom Holland, probablemente el más maduro de toda la franquicia, coincidiendo además con el éxito de su Telémaco en “La Odisea”. No quedamos cortos de escenas de acción, que siguen siendo espectaculares, con persecuciones, combates y secuencias que se adaptan muy bien al entorno neoyorkino. Pero igual de espectaculares son los conflictos dramáticos por el costo emocional de ser un “super”. El dúo a cargo del guion, Chris McKenna y Erik Sommers, continúa dándonos historias sólidas, donde la relación entre Peter y MJ adquiere un tono agridulce que funciona sorprendentemente bien, y aprovecha el potencial de incorporar a Jean Grey como una poderosa antagonista, aportando un dilema más humano y menos cliché. También resulta refrescante no depender del conocimiento de decenas de películas anteriores de Marvel.

Esto se debe al trabajo del director Destin Daniel Cretton, quien ya hizo una película que se disfruta de forma independiente en el MCU, “Shang-Chi”. Aquí Cretton también equilibra humor, drama y acción con bastante naturalidad y excelente ritmo, incluso cuando además del trabajo de acción y drama se incluyen cameos como Punisher, Hulk y Yelena Belova, quienes enriquecen la trama en vez de eclipsarlo todo. Sorprendentemente buena, “Spider-Man: Brand New Day” es una prueba de que las franquicias nunca se agotan; lo que se agota son las historias mal contadas. Disponible en salas.








