El jefe de Bomberos de Toronto, Jim Jessop, advirtió que los incendios relacionados con baterías de iones de litio representan actualmente el mayor riesgo creciente para la seguridad pública en la ciudad, después de que el número de incidentes aumentara de manera acelerada durante los últimos años.
Durante la presentación del informe anual de Toronto Fire Services ante el Concejo Municipal, Jessop informó que estos incendios aumentaron 214 por ciento en un período de tres años. Los equipos de emergencia ya habían respondido a 50 casos durante 2026 hasta finales de julio, una cifra que mantiene a la ciudad en camino de registrar otro año con un elevado número de incidentes.
Toronto Fire Services atendió 29 incendios relacionados con baterías de litio en 2022. La cantidad aumentó a 55 en 2023 y llegó a 76 durante 2024, un incremento de 38 por ciento en solamente un año y de 162 por ciento frente a 2022. Para septiembre de 2025 ya se habían registrado más de 50 casos.
Las baterías de iones de litio se encuentran en numerosos productos de uso cotidiano, entre ellos teléfonos celulares, computadoras portátiles, aspiradoras, herramientas eléctricas, juguetes, cigarrillos electrónicos, bicicletas eléctricas, scooters y dispositivos de movilidad.
Cuando son fabricadas, utilizadas y cargadas correctamente, generalmente resultan seguras. El peligro aumenta cuando una batería está dañada, ha sido modificada, se carga con un dispositivo incompatible, permanece conectada durante demasiado tiempo o procede de un fabricante que no cumple con normas reconocidas de seguridad.
Las bicicletas y scooters eléctricos constituyen una de las principales preocupaciones de las autoridades. Estos vehículos utilizan baterías de mayor tamaño y almacenan una gran cantidad de energía en un espacio reducido. Los riesgos pueden aumentar cuando sus propietarios sustituyen piezas originales por baterías más baratas, utilizan cargadores genéricos o modifican los sistemas para incrementar la velocidad o la autonomía.
Un video difundido recientemente por el jefe de Bomberos mostró una bicicleta eléctrica que explotó mientras se encontraba estacionada frente a una vivienda de Toronto. Las llamas se propagaron rápidamente y varias celdas encendidas salieron disparadas desde la batería, demostrando la velocidad y violencia con que puede desarrollarse uno de estos incidentes.
Los incendios de baterías pueden ser especialmente peligrosos debido a un proceso conocido como fuga térmica. Cuando una celda se sobrecalienta o presenta una falla interna, puede provocar una reacción en cadena que transmite el calor a las demás celdas.
En pocos segundos, la batería puede liberar gases tóxicos, producir pequeñas explosiones y generar temperaturas extremadamente elevadas. Aunque las llamas parezcan extinguidas, el dispositivo puede volver a encenderse horas después, lo que complica la labor de los bomberos y exige vigilancia prolongada.
El riesgo resulta todavía mayor cuando las bicicletas o scooters se cargan dentro de apartamentos, sótanos o pasillos. Un incendio cerca de la puerta principal puede bloquear la única ruta de escape antes de que los ocupantes tengan tiempo de reaccionar.
Toronto Fire Services pide no cargar dispositivos de movilidad en corredores, escaleras, salidas o cerca de materiales inflamables. También recomienda no dejarlos conectados durante la noche ni mientras la vivienda se encuentra vacía.
Los residentes deben utilizar solamente la batería y el cargador recomendados por el fabricante. Comprar repuestos usados, falsificados o demasiado económicos puede representar un riesgo si no cuentan con una certificación reconocida en Canadá.
Entre las señales de advertencia se encuentran el calentamiento excesivo, la deformación o hinchazón de la batería, un olor extraño, cambios de color, fugas, ruidos inusuales y dificultades para mantener la carga. Ante cualquiera de estos síntomas, las autoridades aconsejan dejar de utilizar el dispositivo inmediatamente y no intentar repararlo o modificarlo en casa.
Las baterías dañadas o vencidas tampoco deben colocarse en la basura doméstica ni en los contenedores de reciclaje convencionales. Una batería todavía puede conservar suficiente energía para incendiarse después de ser comprimida o perforada dentro de un camión recolector o una planta de procesamiento.
La Ciudad recomienda llevarlas a centros autorizados de residuos peligrosos o utilizar programas aprobados de devolución y reciclaje. Antes de transportarlas, deben mantenerse separadas de objetos metálicos y seguirse las instrucciones de la instalación receptora.
Las autoridades municipales también buscan cambios regulatorios. El Concejo de Toronto ha pedido que la ciudad continúe colaborando con la Oficina del Jefe de Bomberos de Ontario para desarrollar modificaciones al Código de Incendios que permitan prevenir o reducir estos incidentes.
Toronto lanzó anteriormente la campaña educativa “This Is Your Warning”, desarrollada junto con organismos provinciales de prevención de incendios, para advertir sobre los riesgos de las baterías utilizadas en vehículos de movilidad personal.
El aumento de estos incendios refleja un desafío creado por la rápida expansión de la tecnología recargable. Las bicicletas y scooters eléctricos ofrecen alternativas económicas y menos contaminantes para desplazarse por la ciudad, pero su uso debe ir acompañado de mejores normas de fabricación, controles sobre productos importados y una mayor educación entre los consumidores.
Para los residentes, la recomendación central es sencilla: utilizar productos certificados, mantener las baterías en buenas condiciones, cargarlas únicamente con equipos aprobados y nunca bloquear con ellas una vía de salida. Una batería pequeña puede alimentar un dispositivo durante horas, pero cuando falla también puede liberar toda su energía en cuestión de segundos.







