Una campaña digital que exige excluir permanentemente a Argentina de futuras Copas del Mundo reunió más de 23 millones de firmas, mientras varios titulares británicos aseguraron que la FIFA había sido “instruida” para descalificar al equipo y colocar a Inglaterra en el segundo lugar del Mundial 2026.
Sin embargo, hasta el 23 de julio no existe ninguna orden oficial para expulsar a Argentina, modificar el resultado de la final ni cambiar las posiciones definitivas del torneo. España continúa reconocida como campeona, Argentina como subcampeona e Inglaterra como ocupante del tercer lugar.
Uno de los titulares que más confusión generó fue publicado por Football365 bajo el texto “England promoted to second place as FIFA instructed to kick Argentina out of World Cup”. En realidad, la nota pertenece a la sección satírica Mediawatch y critica la manera en que otro medio, el Daily Express, presentó una encuesta realizada entre sus propios lectores.
Cerca de 30,000 participantes respondieron esa encuesta y el 98 por ciento apoyó retirar retroactivamente a Argentina de la clasificación del Mundial debido al comportamiento de algunos jugadores después de la final. Football365 utilizó las palabras “promoted” e “instructed” entre comillas precisamente para cuestionar el carácter sensacionalista de esa interpretación y señaló que semejante decisión sería extraordinariamente improbable.
La otra iniciativa, llamada “Argentina Out”, fue una campaña independiente que acusó a los árbitros y a la FIFA de favorecer a Lionel Messi y a la selección argentina. Sus organizadores afirmaron que recogieron 23,316,108 firmas procedentes de aproximadamente 170 países antes de cerrar la campaña el 19 de julio. El número no ha sido verificado públicamente por la FIFA, una autoridad electoral ni una organización independiente, por lo que debe atribuirse a los responsables de la página. La propia campaña reconoce que una firma no constituye un voto oficial de FIFA ni produce automáticamente consecuencias disciplinarias.
La cifra fue comparada con el récord Guinness de 24,319,181 firmantes alcanzado por el movimiento Jubilee 2000. No obstante, Guinness clasifica ese récord como una petición firmada presencialmente, mientras que “Argentina Out” fue una campaña digital. Por lo tanto, decir que estuvo cerca de romper el récord ofrece una comparación llamativa, pero no significa que Guinness haya validado las firmas ni reconocido formalmente la iniciativa.
Las sospechas de favoritismo surgieron principalmente durante el triunfo argentino por 3-2 sobre Egipto. Un gol egipcio fue anulado después de que el VAR detectara una falta contra Lisandro Martínez ocurrida anteriormente en la jugada. También hubo reclamos por dos posibles penales en los minutos finales. Algunos analistas consideraron que el VAR retrocedió demasiado para invalidar el gol, mientras otros concluyeron que la falta existió y que las reclamaciones de penal no eran suficientes para cambiar las decisiones arbitrales.
También provocó discusión la expulsión del suizo Breel Embolo en los cuartos de final y, posteriormente, algunas decisiones de la semifinal contra Inglaterra. Entre las jugadas cuestionadas estuvieron una entrada de Enzo Fernández sobre Elliot Anderson y una posible falta de Messi sobre Djed Spence antes del gol decisivo de Lautaro Martínez. Aun así, buena parte del análisis posterior atribuyó la derrota inglesa a su repliegue defensivo, al cansancio y a las decisiones tácticas de Thomas Tuchel después de tomar ventaja.
Es razonable debatir si Argentina recibió un trato disciplinario indulgente y si algunos jugadores debieron acumular más tarjetas. Pero, hasta ahora, no se ha presentado evidencia que demuestre que los árbitros recibieron instrucciones para beneficiar al equipo. Pierluigi Collina, director de arbitraje de FIFA, aseguró que los oficiales actuaron con independencia y rechazó las acusaciones que ponen en duda su integridad.
Argentina sí tuvo una actuación muy pobre en la final. España dominó el partido, realizó 20 remates —12 de ellos dirigidos al arco— y ganó 1-0 con un gol de Ferran Torres en el minuto 106. Argentina no registró ningún disparo durante el tiempo reglamentario y terminó con diez jugadores después de la expulsión de Enzo Fernández.
Lo que sí está oficialmente bajo investigación es la pelea ocurrida después del encuentro. FIFA nombró a un fiscal disciplinario y de ética para examinar la conducta de jugadores y miembros del cuerpo técnico argentino. Roberto Ayala, asistente de Lionel Scaloni, ya se disculpó por su altercado con Dani Olmo, mientras Leandro Paredes y otros futbolistas aparecen involucrados en las imágenes. Las posibles consecuencias incluyen suspensiones individuales y una multa para la Asociación del Fútbol Argentino, pero FIFA no ha anunciado una descalificación ni una revisión de los resultados.
Existe además una controversia separada por la pancarta sobre las islas Malvinas exhibida por jugadores argentinos después de eliminar a Inglaterra. El reglamento del torneo prohíbe los mensajes políticos antes, durante y después de los partidos, y el gobierno británico pidió a FIFA investigar el episodio.
La enorme repercusión de la petición refleja el descontento de millones de aficionados, pero no constituye una sentencia deportiva. Por ahora, la controversia combina decisiones arbitrales discutibles, rivalidades históricas, conducta antideportiva y titulares diseñados para generar clics. Todo ello merece revisión, pero no permite afirmar que Argentina haya sido favorecida sistemáticamente ni que Inglaterra vaya a ser declarada subcampeona.







