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La disminución de viajes de canadienses a Estados Unidos podría ser más profunda de lo que muestran las cifras oficiales de cruces fronterizos, según investigadores de la University of Toronto que analizaron datos de movilidad celular y encontraron una fuerte baja en las visitas a áreas metropolitanas estadounidenses.
El estudio, citado por The Guardian y basado en una herramienta de investigación de la School of Cities, indica una caída mediana de aproximadamente 42 por ciento en visitas de canadienses a áreas metropolitanas de Estados Unidos entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2026. Esa cifra es considerablemente mayor al descenso cercano al 25 por ciento que reflejan los datos oficiales de viajes de residentes canadienses que regresan desde Estados Unidos.
La diferencia importa porque no se trata sólo de vacaciones canceladas. Los investigadores señalaron que el seguimiento por dispositivos móviles permite observar patrones más amplios de actividad en ciudades estadounidenses, incluyendo viajes de negocios, estancias temporales y movimientos hacia zonas urbanas donde existen vínculos económicos con Canadá. Entre los lugares afectados figuran grandes destinos turísticos como Las Vegas y Orlando, pero también centros financieros y tecnológicos como San Francisco, Houston y Nueva York.
Para Ontario, el dato tiene una lectura especial. La economía de muchas regiones fronterizas depende de viajes frecuentes por compras, turismo, visitas familiares, transporte, negocios y trabajo. Ciudades estadounidenses con conexiones comerciales con Ontario, como Grand Rapids, Michigan, también han registrado bajas, según los investigadores, en un contexto marcado por tensiones comerciales, tarifas y mayor cautela de los consumidores canadienses frente a Estados Unidos.
El fenómeno también se refleja en comunidades inmigrantes. Muchas familias en Canadá cruzan la frontera para visitar parientes, tomar vuelos más económicos, hacer compras o pasar fines de semana largos. Pero el clima político, la incertidumbre fronteriza, el costo del dólar, las tensiones comerciales y una preferencia creciente por comprar y viajar dentro de Canadá han cambiado decisiones cotidianas.
La caída en viajes también afecta a pequeñas empresas estadounidenses que dependen del cliente canadiense: hoteles, restaurantes, estaciones de servicio, centros comerciales y atracciones familiares. A la vez, puede beneficiar destinos canadienses si más residentes deciden gastar localmente o viajar dentro del país. Para negocios turísticos en Ontario, Quebec, Maritimes y otras provincias, el cambio puede representar una oportunidad si logran atraer a familias que antes elegían Florida, Nueva York, Michigan o el noreste de Estados Unidos.
La tendencia todavía necesita seguimiento. Los datos celulares muestran comportamiento urbano, mientras las cifras oficiales de frontera capturan cruces formales. Pero ambos indicadores apuntan en la misma dirección: los canadienses están reduciendo su presencia en Estados Unidos, y esa decisión, tomada hogar por hogar, ya tiene efectos económicos y comunitarios a ambos lados de la frontera.











