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El debate sobre el rendimiento escolar de los niños volvió al centro de la conversación pública en Canadá, luego de que un nuevo reporte entregado al gobierno de Quebec señalara que los varones enfrentan desventajas sistémicas dentro del sistema educativo y que parte del problema puede comenzar desde el kindergarten.
La discusión no es menor para familias, escuelas y comunidades inmigrantes, donde el éxito educativo suele verse como una de las principales vías de integración y movilidad social. Según reportes difundidos por CBC, el documento sostiene que los niños están quedando atrás frente a las niñas en distintos indicadores escolares, mientras especialistas advierten que las diferencias pueden aparecer temprano, en áreas como lenguaje, autorregulación, lectura, concentración y adaptación al ambiente escolar.
El tema también se cruza con datos recientes sobre salud mental. Health Canada informó en abril que los hombres jóvenes de 15 a 24 años muestran señales preocupantes: entre 2012 y 2022, el porcentaje que reportó una salud mental “muy buena” o “excelente” cayó de 70 por ciento a 52 por ciento; en el mismo período, los trastornos del estado de ánimo aumentaron de 11 a 16 por ciento y el trastorno de ansiedad generalizada subió de 4 a 10 por ciento.
Para educadores y especialistas, el riesgo está en leer el problema como una competencia entre niños y niñas. La preocupación central no es reducir los avances de las estudiantes mujeres, sino identificar por qué un grupo importante de niños no está respondiendo bien a las estructuras escolares actuales. En aulas con alta diversidad cultural y lingüística, como las de Toronto, Mississauga, Montreal y otras ciudades canadienses, estas brechas pueden ampliarse cuando se combinan con barreras de idioma, pobreza, vivienda inestable o falta de apoyo extracurricular.
El kindergarten y los primeros años de primaria son etapas críticas. Allí se forman hábitos de lectura, socialización, atención y confianza. Un niño que llega con dificultades de lenguaje, poca preparación para la rutina escolar o problemas emocionales puede arrastrar ese rezago durante años si no recibe apoyo temprano. Para familias recién llegadas, además, puede ser difícil reconocer señales de alerta o navegar el sistema escolar en inglés o francés.
La respuesta, según especialistas, requiere intervenciones prácticas: más apoyo en alfabetización temprana, espacios de aprendizaje activos, atención a salud mental, participación de padres y programas que respondan a diferentes estilos de desarrollo. También se necesita mejor información pública para que las familias entiendan cuándo pedir ayuda y qué recursos existen dentro de las escuelas.
El desafío para los gobiernos provinciales será convertir el diagnóstico en políticas sostenidas. En comunidades donde el éxito escolar define oportunidades futuras, atender el rezago de los niños no es sólo un asunto educativo: es una cuestión de equidad, prevención social y bienestar familiar.











