OTTAWA, CANADÁ — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes 3 de noviembre que su país está cerca de alcanzar un acuerdo comercial con Canadá, una declaración que alimenta expectativas de alivio en medio de la disputa arancelaria que ha afectado a ambos países durante los últimos meses.
Trump hizo estas declaraciones durante una entrevista con Fox News, donde aseguró que se logrará un acuerdo con Canadá “muy pronto” y lo describió como un posible “gran acuerdo”.
Sus comentarios se producen apenas dos días después de que el mandatario estadounidense y el primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuvieran una conversación sobre el futuro de las relaciones comerciales entre ambos países.
Tras ese intercambio, Carney señaló públicamente que la conversación se basó en discusiones constructivas previas sobre los lineamientos de un posible acuerdo mutuamente beneficioso.
El primer ministro también indicó que los equipos de negociación de ambos gobiernos estarán trabajando durante las próximas semanas con el objetivo de alcanzar ese resultado.
Aunque el tono de las declaraciones ha sido más optimista que en ocasiones anteriores, todavía no se han divulgado los términos concretos del eventual acuerdo ni se ha anunciado una fecha para su firma.
Por ello, las autoridades canadienses mantienen cautela y no presentan las conversaciones como una negociación concluida.
La posibilidad de un entendimiento comercial adquiere gran relevancia porque Canadá y Estados Unidos se han impuesto mutuamente miles de millones de dólares en aranceles en los últimos meses.
Estas medidas han afectado sectores estratégicos como el acero, el aluminio, la manufactura, la agricultura y la industria automotriz, especialmente importante para Ontario.
Las tensiones comerciales también se han convertido en un asunto político dentro de Estados Unidos, particularmente en estados fronterizos del norte como Michigan y Maine, donde empresas y trabajadores han sentido el impacto de las restricciones y de los mayores costos asociados al comercio bilateral.
En ese contexto, las declaraciones de Trump se producen el mismo día en que se celebran las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, lo que ha llevado a algunos analistas a interpretar sus comentarios también como un mensaje político dirigido a votantes de regiones afectadas por la disputa comercial.
De acuerdo con reportes recientes, Trump ha sugerido que un eventual acuerdo sería beneficioso para los agricultores estadounidenses.
Algunas versiones también indican que el tema de los fertilizantes podría formar parte de las conversaciones, aunque hasta ahora ninguno de los dos gobiernos ha presentado oficialmente un texto o un esquema detallado del posible pacto.
Para Canadá, cualquier avance en esta materia podría representar un alivio para las empresas exportadoras y para las provincias más integradas con la economía estadounidense.
En el caso de Ontario, donde las cadenas de suministro industriales dependen estrechamente del comercio transfronterizo, un acuerdo podría ayudar a reducir la incertidumbre y facilitar nuevas decisiones de inversión.
Sin embargo, el gobierno canadiense ha insistido en que cualquier entendimiento deberá respetar plenamente la soberanía del país, su cultura, sus lenguas oficiales y sus intereses económicos.
Ese punto ha sido central en las posiciones expresadas por Ottawa desde que se intensificó la disputa arancelaria con Washington.
La evolución de estas conversaciones será observada de cerca por empresarios, productores, trabajadores y consumidores en ambos lados de la frontera.
Por ahora, el mensaje principal es que las señales diplomáticas parecen más favorables, pero aún no existe un acuerdo final.
El desarrollo de las próximas semanas será decisivo para determinar si el acercamiento político se traduce realmente en un pacto comercial capaz de reducir tensiones y ofrecer mayor estabilidad a dos economías profundamente conectadas.







