Gran parte del este de Canadá se encuentra bajo alertas meteorológicas debido a una combinación de lluvia congelada, nieve arrastrada por el viento, granizos y ráfagas intensas. Desde la mañana de este lunes, se han mantenido alertas de nivel naranja en Ontario, Quebec y algunas zonas de Nova Scotia.
Las condiciones más severas incluyen tormentas invernales en el norte de Ontario y Quebec, con fuertes nevadas y vientos intensos en ciudades como Sault Ste. Marie y Timmins, así como en Val d’Or. En Quebec, las riberas norte y sur del río San Lorenzo podrían recibir entre 40 y 60 centímetros de nieve.
Las áreas de Ottawa y Montreal enfrentan un riesgo elevado de acumulación de hielo, con hasta 15 milímetros de lluvia congelante previstos entre el lunes y la noche del martes. También se esperan vientos del suroeste de hasta 70 km/h, con ráfagas que podrían alcanzar los 90 km/h en Montreal y sectores del oeste de la isla. Miles de clientes se encuentran sin suministro eléctrico en Ontario y Quebec, mientras las autoridades advierten sobre posibles interrupciones adicionales debido al peso del hielo y la fuerza del viento.
En Ontario, especialmente en Toronto, London y las regiones cercanas al lago Hurón y la bahía Georgiana, Environment and Climate Change Canada ha advertido sobre condiciones de ventisca y peligrosas ráfagas de nieve. La agencia informó que un frente frío traerá inicialmente una nevada intensa, seguida de un descenso brusco de temperatura que podría generar superficies resbaladizas y desplazamientos peligrosos.
En el norte de la provincia, como en Timmins, se reportan condiciones de visibilidad casi nula, carreteras cubiertas por grandes acumulaciones de nieve y vientos sostenidos, lo que ha llevado a una paralización parcial de las actividades y a recomendaciones de evitar viajes no esenciales.









