DETROIT — El candidato republicano al Senado por Michigan, Mike Rogers, pidió poner fin de inmediato a la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá, rompiendo públicamente con una de las principales políticas económicas del presidente Donald Trump a menos de un mes de las elecciones legislativas estadounidenses.
En un nuevo anuncio de campaña difundido este miércoles, Rogers aparece sentado en un bar con una cerveza canadiense Labatt mientras declara que los habitantes de Michigan saben que “Canadá no es nuestro enemigo” y que ha llegado el momento de terminar con la disputa arancelaria.
El anuncio también muestra imágenes del Ambassador Bridge, que conecta Detroit con Windsor, Ontario, uno de los corredores comerciales más importantes entre ambos países.
Rogers no menciona directamente a Trump en el mensaje, pero su posición representa un cambio respecto a declaraciones anteriores en las que había respaldado el uso de aranceles como herramienta para proteger industrias estadounidenses.
El candidato afirmó ahora que la disputa comercial está elevando los costos para empresas y consumidores de Michigan y prometió trabajar con legisladores de ambos partidos para buscar una solución que reduzca los precios.
La relación económica entre Michigan y Canadá es particularmente estrecha. Datos de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos muestran que Canadá fue el principal destino internacional de las exportaciones de Michigan en 2025, recibiendo aproximadamente $23.2 mil millones en bienes, equivalentes a cerca de 39% de todas las exportaciones del estado.
La integración es especialmente profunda en el sector automotriz. Vehículos, motores y componentes pueden cruzar varias veces la frontera durante el proceso de fabricación antes de llegar al consumidor final, por lo que nuevos aranceles pueden aumentar los costos en distintos puntos de la cadena de suministro.
El corredor Windsor–Detroit transporta además alrededor de 30% del comercio entre Canadá y Estados Unidos realizado por camión, con mercancías valoradas en cientos de millones de dólares atravesando diariamente la frontera.
La administración Trump introdujo este año una nueva ronda de aranceles contra productos canadienses después de que las negociaciones comerciales entre ambos países no lograran producir un acuerdo. Canadá respondió con sus propias contramedidas, profundizando una disputa que ha afectado a industrias de ambos lados de la frontera.
Cuando periodistas preguntaron a Trump sobre el nuevo anuncio de Rogers, el presidente restó importancia al aparente desacuerdo y dijo que interpretaba el mensaje como un llamado para que Canadá regresara a la mesa y alcanzara un acuerdo comercial.
Rogers compite por el escaño que dejará vacante el senador demócrata Gary Peters contra el candidato demócrata Abdul El-Sayed. La carrera forma parte de las elecciones legislativas de noviembre, en las que estará en juego el control del Senado estadounidense.
El-Sayed reaccionó acusando a Rogers de cambiar su posición por razones electorales y recordó que anteriormente había respaldado la estrategia arancelaria de Trump. Rogers sostiene, en cambio, que su prioridad es proteger los empleos y reducir costos para los residentes de Michigan.
El comercio no es el único asunto en el que Rogers se ha distanciado recientemente de la Casa Blanca. También ha expresado desacuerdo con Trump sobre la guerra con Irán, argumentando que Estados Unidos debe buscar una salida rápida al conflicto.
Para Canadá, las declaraciones del candidato republicano llaman la atención porque muestran que la disputa comercial está entrando directamente en el debate electoral estadounidense, especialmente en estados fronterizos cuya economía depende en gran medida del comercio bilateral.
En Michigan, donde fábricas, trabajadores y consumidores están estrechamente conectados con Ontario, Rogers ha decidido resumir esa realidad en una frase sencilla: “Canadá no es nuestro enemigo.”









