El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a criticar duramente a Canadá este miércoles al afirmar que el país se está “destruyendo” por permitir la entrada de “millones y millones” de personas que, según dijo, llegan prácticamente sin controles de seguridad.
En una publicación en Truth Social, Trump aseguró que esos niveles de inmigración están generando problemas que pronto serán “demasiado grandes para manejar” y relacionó la situación con el desempleo canadiense. No presentó datos que respaldaran esas afirmaciones.
La respuesta de Ottawa fue inmediata.
La ministra de Relaciones Exteriores, Anita Anand, dijo desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de Naciones Unidas, que Canadá modificó su política migratoria desde 2024 precisamente para reducir la presión sobre vivienda, servicios públicos y mercado laboral.
Anand señaló que el gobierno reconoce que los niveles alcanzados después de la pandemia fueron demasiado altos, pero sostuvo que Canadá ya ha reducido significativamente la entrada de residentes temporales y ha estabilizado las admisiones permanentes. También defendió la contribución histórica de la inmigración al crecimiento económico del país.
El ministro de Justicia, Sean Fraser, quien anteriormente ocupó la cartera de Inmigración, rechazó especialmente la afirmación de Trump de que las personas ingresan al país “sin ser revisadas”.
Fraser afirmó que quienes solicitan entrar a Canadá son sometidos a controles de seguridad. Immigration, Refugees and Citizenship Canada señala que visitantes, estudiantes, trabajadores temporales, inmigrantes y refugiados pueden ser evaluados por motivos de seguridad, criminalidad, crimen organizado y violaciones de derechos humanos, entre otros criterios.
Los datos también muestran que Canadá ha reducido considerablemente sus metas migratorias.
El plan federal para 2026-2028 establece una meta de 380,000 residentes permanentes por año, lejos del objetivo anterior de avanzar hacia 500,000 admisiones anuales. Para residentes temporales, Ottawa fijó una meta de 385,000 nuevas llegadas en 2026 y 370,000 tanto en 2027 como en 2028.
El gobierno también se comprometió a reducir la proporción de residentes temporales —incluidos estudiantes internacionales y trabajadores extranjeros— a menos de 5% de la población canadiense para finales de 2027. En julio de 2025 representaban aproximadamente 7% de la población.
Según datos citados por The Canadian Press, la cantidad de residentes temporales que llegaron a Canadá entre enero y julio de este año fue 66% menor que durante el mismo período de 2024, cuando comenzaron las medidas para reducir las entradas.
Statistics Canada también informó que el crecimiento poblacional se ha desacelerado de manera marcada. La población aumentó alrededor de 189,000 personas durante el último año, equivalente a aproximadamente 0.5%, el crecimiento anual más bajo desde 1944-45.
Trump también vinculó la inmigración con un supuesto desempleo particularmente elevado en Canadá. La tasa canadiense fue de 6.4% en agosto, frente a 4.1% en Estados Unidos. Sin embargo, esa diferencia por sí sola no demuestra que la inmigración sea la causa, ya que el desempleo depende de múltiples factores como crecimiento económico, tasas de interés, comercio y demanda laboral.
El debate refleja una cuestión que sí existe dentro de Canadá.
El rápido crecimiento poblacional de años recientes aumentó la presión sobre vivienda, salud e infraestructura, y el propio gobierno federal ha reconocido que el ritmo migratorio debía reducirse. Pero las cifras actuales muestran que Ottawa ya está aplicando una política considerablemente más restrictiva que la de los años inmediatamente posteriores a la pandemia.
La nueva crítica de Trump llega además en medio de una relación cada vez más tensa entre Ottawa y Washington por comercio, aranceles y el acercamiento de Canadá con la Unión Europea.
Por ahora, los datos oficiales contradicen dos elementos centrales de la declaración presidencial: Canadá no está admitiendo actualmente “millones y millones” de nuevos inmigrantes cada año y quienes solicitan entrar al país no están exentos de controles de seguridad. Al mismo tiempo, Ottawa reconoce que los niveles migratorios previos fueron demasiado elevados y está reduciendo activamente las nuevas admisiones.











