El premier de Ontario, Doug Ford, respaldó con entusiasmo el plan del gobierno federal para atraer inversión privada a los cuatro aeropuertos más grandes de Canadá y pidió que Billy Bishop Toronto City Airport sea el próximo en incorporarse a ese modelo.
Ford calificó la iniciativa del primer ministro Mark Carney como “fabulous” y dijo que la participación privada en aeropuertos “debió haberse hecho hace años”. También aseguró que espera reunirse con Carney para plantear directamente la inclusión de Billy Bishop.
El plan federal anunciado esta semana contempla atraer capital privado mediante concesiones de largo plazo para Toronto Pearson, Vancouver, Calgary y Montréal-Trudeau, mientras el gobierno mantiene la propiedad de los terrenos y activos aeroportuarios. Ottawa espera que inversionistas institucionales, incluidos fondos de pensiones, participen en la modernización y operación de las instalaciones.
Ford sostuvo que Billy Bishop representa una oportunidad de inversión de entre $5 mil millones y $7 mil millones, financiada por capital privado y sin costo directo para los contribuyentes. Según el premier, una expansión podría generar “miles y miles” de empleos y aumentar la capacidad aérea de Toronto.
El aeropuerto de las islas, sin embargo, presenta una estructura mucho más compleja que Pearson.
Billy Bishop es propiedad y está operado por la Toronto Port Authority. El terreno pertenece en 78.5% a esa autoridad portuaria, 20% a la Ciudad de Toronto y 1.5% a Transport Canada. Sus operaciones están reguladas por un Tripartite Agreement de 1983, que actualmente prohíbe ampliar la pista o la superficie terrestre del aeropuerto, establece límites de ruido y restringe los tipos de aeronaves permitidas.
Ontario aprobó en junio la Building Billy Bishop Airport Act, 2026, que permite al gobierno provincial asumir determinadas responsabilidades de la Ciudad de Toronto dentro de ese acuerdo y adquirir terrenos municipales vinculados al aeropuerto. El gobierno provincial también ha planteado la posibilidad de ampliar la pista y permitir aeronaves de mayor tamaño.
La propuesta ha generado un prolongado debate en Toronto.
El gobierno federal realizó entre junio y julio una consulta pública sobre el futuro de Billy Bishop, incluyendo posibles cambios relacionados con ruido, medio ambiente, infraestructura comunitaria, parques, vivienda y beneficios económicos. Transport Canada indicó que los comentarios recibidos serán considerados antes de cualquier decisión definitiva.
Toronto City Council también ha pedido mayor información sobre la propuesta de expansión y sobre la propiedad y control de Nieuport Aviation, compañía que opera la terminal de pasajeros. Funcionarios municipales han señalado que hasta ahora no han recibido detalles completos sobre un eventual proyecto de ampliación.
Ford argumenta que una mayor participación privada podría producir aeropuertos más eficientes y competitivos, además de reducir la presión sobre las finanzas públicas. El premier sostiene que la competencia puede mejorar servicios y eventualmente reducir costos para pasajeros.
Los críticos de una mayor participación privada en aeropuertos han advertido, en cambio, que los inversionistas buscarán recuperar su capital y que ello podría traducirse en mayores tarifas para aerolíneas y viajeros. El gobierno federal ha dicho que cualquier nuevo modelo deberá mantener supervisión pública y someterse a procesos regulatorios y de seguridad nacional.
Por ahora, Billy Bishop no forma parte del plan federal anunciado por Carney. Pero el respaldo explícito de Ford garantiza que el futuro del aeropuerto de las islas volverá a ocupar un lugar central en el debate sobre transporte, desarrollo urbano y la expansión económica de Toronto.











