BERLÍN, ALEMANIA — Decenas de vuelos comerciales en Europa han sido afectados durante esta semana por una ola de amenazas de bomba que obligó a desviar aviones, realizar aterrizajes preventivos y movilizar aeronaves militares. Este viernes 6 de noviembre, las autoridades de varios países reportaron nuevos incidentes, mientras continúan las investigaciones para identificar a los responsables. Hasta el momento, no se han encontrado explosivos ni se han registrado personas heridas.
Uno de los incidentes más importantes ocurrió en Hungría, donde el ministro de Defensa, Romulusz Ruszin-Szendi, confirmó que aviones militares escoltaron tres aeronaves comerciales que atravesaban el espacio aéreo nacional. Los vuelos procedían de Bruselas y Praga y tenían como destinos Bulgaria, Chipre y Rumania. Las autoridades activaron procedimientos de seguridad para garantizar que las aeronaves pudieran continuar sus operaciones sin poner en peligro a pasajeros y tripulaciones.
En Francia, la oficina del primer ministro Sébastien Lecornu informó que cuatro aviones recibieron amenazas mientras sobrevolaban territorio francés. Las aeronaves aterrizaron sin incidentes en el aeropuerto de París-Orly, donde especialistas en desactivación de explosivos realizaron inspecciones. También se registraron alertas contra vuelos de la aerolínea irlandesa Ryanair y de la compañía rumana Tarom. Ninguna de las revisiones realizadas permitió localizar dispositivos explosivos.
Italia también enfrentó una situación de emergencia cuando un vuelo de Wizz Air que viajaba de Praga a Roma fue desviado al aeropuerto de Venecia después de recibir una amenaza. Los pasajeros fueron evacuados de manera preventiva y las operaciones aeroportuarias quedaron suspendidas temporalmente mientras la policía examinaba el avión. En Dinamarca, agentes acudieron durante dos días consecutivos al aeropuerto de Copenhague para investigar amenazas dirigidas al tráfico aéreo. Las autoridades concluyeron que no existía peligro inmediato para los pasajeros.
La situación también afectó a la República Checa. El aeropuerto Václav Havel de Praga informó que nueve vuelos habían recibido amenazas, tanto en rutas de llegada como de salida hacia diferentes ciudades europeas. Según la policía checa, las medidas adoptadas tuvieron un impacto limitado sobre las operaciones habituales. Eurocontrol, organismo encargado de coordinar el tráfico aéreo europeo, informó que el jueves se registraron amenazas contra 14 vuelos, equivalentes aproximadamente al 0.05 por ciento de los casi 26,300 vuelos operados ese día en la red europea.
Las amenazas también alcanzaron a los medios de comunicación. En Irlanda, la sede de la radiotelevisión pública RTÉ, ubicada en Dublín, fue evacuada después de recibir una advertencia de bomba. Las emisiones en directo fueron reemplazadas temporalmente por programas grabados mientras la policía inspeccionaba las instalaciones. La cadena británica Sky también confirmó haber recibido una amenaza de seguridad y anunció que trabajaba con las autoridades para proteger a sus empleados.
Los investigadores todavía no han identificado públicamente a los responsables ni establecido si todos los incidentes están relacionados. Algunas comunicaciones recibidas por aeropuertos y medios de comunicación contenían afirmaciones sobre posibles motivaciones políticas, cuya autenticidad no ha podido verificarse. Aunque funcionarios europeos han expresado preocupación por posibles operaciones destinadas a generar inestabilidad, no existe evidencia confirmada que vincule estas amenazas con un gobierno extranjero.
Expertos en seguridad aérea explican que cada amenaza debe investigarse cuidadosamente, incluso cuando posteriormente resulte falsa. Los desvíos, las inspecciones y la movilización de equipos de emergencia generan costos elevados para las aerolíneas y pueden provocar retrasos importantes. Para los viajeros canadienses que tengan previsto desplazarse a Europa, resulta recomendable verificar el estado de sus vuelos directamente con las compañías aéreas y seguir las instrucciones oficiales de los aeropuertos.
Las autoridades europeas mantienen la vigilancia reforzada mientras buscan determinar el origen de esta serie de incidentes. La prioridad es preservar la seguridad de pasajeros y tripulaciones y evitar que nuevas amenazas interrumpan el transporte aéreo internacional.







