El gobierno de Mark Carney anunció este martes que buscará atraer inversión privada hacia los cuatro aeropuertos más grandes del país —Toronto Pearson, Montréal-Trudeau, Vancouver y Calgary— como parte de una estrategia destinada a modernizar infraestructura, aumentar capacidad y movilizar capital internacional hacia Canadá.
Carney explicó durante el Canada Investment Summit en Toronto que el gobierno estudia establecer concesiones de largo plazo que permitan incorporar capital y experiencia privada en la operación, expansión y desarrollo de estas terminales. Ottawa, sin embargo, mantendría la propiedad de los terrenos y de la infraestructura aeroportuaria.
Actualmente, los principales aeropuertos canadienses ya funcionan bajo un modelo particular. Aunque se encuentran sobre terrenos federales, son administrados mediante contratos de largo plazo por autoridades aeroportuarias privadas sin fines de lucro y sin capital accionario. Estas entidades obtienen la mayor parte de sus ingresos de aerolíneas, pasajeros, concesiones comerciales y otras tarifas.
La nueva propuesta iría más allá al permitir una participación mayor de inversionistas institucionales, incluidos fondos de pensiones y grandes administradores de infraestructura, mediante concesiones, subsidiarias, desarrollos inmobiliarios y otras estructuras comerciales.
El gobierno sostiene que estos recursos podrían financiar nuevas terminales, instalaciones de carga, mejoras tecnológicas y otros proyectos sin depender exclusivamente de deuda aeroportuaria o financiamiento público. Transport Canada había señalado previamente que atraer capital privado podría acelerar proyectos de expansión y mejorar la experiencia de los pasajeros.
La iniciativa forma parte de una estrategia económica mucho más amplia. El Canada Investment Summit reúne en Toronto a grandes fondos internacionales, ejecutivos empresariales y autoridades públicas con el objetivo de ayudar a movilizar hasta $1 trillion en inversión total durante los próximos cinco años. Más de 160 proyectos en energía, minería, tecnología, transporte e infraestructura están siendo presentados a inversionistas.
Ottawa ya había anticipado esta dirección en su Spring Economic Update de 2026, cuando señaló que estudiaba “modelos alternativos de propiedad” y reformas al sistema aeroportuario para atraer inversión privada y reducir costos para los pasajeros.
La propuesta, sin embargo, enfrenta oposición.
El Canadian Labour Congress advirtió que una mayor privatización podría terminar aumentando las tarifas aeroportuarias y el costo de los boletos, además de generar presión sobre empleos y condiciones laborales. El organismo sostiene que experiencias internacionales muestran que los inversionistas privados buscan recuperar su capital mediante mayores ingresos y tarifas.
Para los viajeros del GTA, Toronto Pearson será probablemente el caso más observado. Como principal puerta aérea internacional del país, cualquier cambio en su estructura financiera podría afectar inversiones futuras, capacidad, servicios y eventualmente las tarifas que pagan pasajeros y aerolíneas.
Carney presenta la iniciativa como una manera de utilizar capital privado para modernizar activos estratégicos sin venderlos definitivamente. El debate que comienza ahora será determinar cuánto control conservarán las actuales autoridades aeroportuarias, qué derechos tendrán los inversionistas y si las nuevas inversiones pueden realizarse sin aumentar significativamente el costo de volar en Canadá.











