Canadá y Turquía anunciaron una nueva alianza estratégica destinada a ampliar sus relaciones económicas, energéticas y de defensa, en un momento en que Ottawa busca diversificar sus mercados internacionales y reducir su dependencia comercial de Estados Unidos.
El acuerdo fue presentado este 22 de octubre durante una reunión en Ankara entre el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, en el marco de la primera visita bilateral de un jefe de Gobierno canadiense a Turquía.
La iniciativa contempla un plan de acción de tres años enfocado en cuatro áreas principales: comercio e inversión, cooperación energética, defensa y seguridad, y fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y sociales.
Ambos gobiernos expresaron su intención de avanzar hacia un tratado de libre comercio que facilite el intercambio de productos, servicios e inversiones. Las negociaciones representan una oportunidad para empresas canadienses interesadas en establecer nuevas conexiones comerciales con uno de los mercados estratégicos entre Europa y Asia.
El comercio bilateral de mercancías alcanzó aproximadamente 4,300 millones de dólares canadienses en 2025. Las autoridades consideran que existe potencial para ampliar significativamente esta cifra mediante proyectos conjuntos en industrias consideradas prioritarias.
En materia energética, los dos países acordaron explorar oportunidades relacionadas con gas natural licuado, energía nuclear civil, fuentes renovables y tecnologías limpias. También buscarán fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, esenciales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y equipos tecnológicos.
La cooperación nuclear figura entre los sectores de mayor interés debido a la experiencia canadiense en tecnología CANDU y a los planes turcos para diversificar sus fuentes de generación eléctrica.
La defensa representa otro componente importante del acuerdo. Canadá y Turquía pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, lo que proporciona una plataforma común para fortalecer la cooperación en seguridad, innovación tecnológica e industrias relacionadas con la producción militar.
Los gobiernos también firmaron una ampliación de su acuerdo de transporte aéreo, destinada a mejorar la conectividad entre ambos países y facilitar los viajes, el turismo y las actividades empresariales.
La nueva relación se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, especialmente por los aranceles estadounidenses que afectan sectores fundamentales de la economía canadiense.
Carney ha señalado que su administración busca ampliar las exportaciones hacia mercados distintos del estadounidense, promoviendo nuevas inversiones y acuerdos internacionales que permitan fortalecer la economía nacional.
Turquía, por su parte, busca atraer capital extranjero y desarrollar proyectos industriales, energéticos y tecnológicos que impulsen su crecimiento económico.
Aunque el acuerdo abre nuevas posibilidades, su implementación dependerá de futuras negociaciones, compromisos de inversión y decisiones empresariales. Algunos proyectos requerirán además evaluaciones regulatorias y acuerdos específicos entre compañías de ambos países.
Para Canadá, esta asociación representa una oportunidad de ampliar sus relaciones comerciales y participar en mercados internacionales de creciente importancia.
La iniciativa también refleja una transformación más amplia de la política económica canadiense, orientada a construir alianzas que permitan enfrentar la incertidumbre global y fortalecer la competitividad de sus empresas.
El desafío será convertir los compromisos diplomáticos en inversiones concretas, nuevas oportunidades de empleo y beneficios económicos duraderos para los ciudadanos de ambos países.












