El gobierno de Alberta declaró que la población de caballos salvajes alcanzó niveles “inaceptables”, lo que abre la puerta a medidas de control como captura, adopción y anticoncepción. El anuncio fue realizado tras el último conteo anual difundido en abril, con 2.072 ejemplares registrados, una cifra récord que afecta seis zonas de manejo equino en las laderas orientales de las Montañas Rocosas. Las autoridades advierten que dicha cantidad no es sostenible para el ecosistema ni para el pastoreo de ganado y fauna silvestre.
El ministro de Bosques y Parques de Alberta, Todd Loewen, explicó que el plan vigente desde 2023 considera retirar caballos del entorno natural, ofrecerlos en adopción o controlar la reproducción de las yeguas. En zonas donde se supera el límite establecido, como Sundre, donde se reportaron al menos 1,303 ejemplares, el gobierno puede autorizar capturas con licencia y venta de animales. La provincia clasifica a estos caballos como animales asilvestrados, no como fauna silvestre protegida.
Sin embargo, organizaciones defensoras cuestionan los datos oficiales y rechazan la posible remoción de los animales. Darrell Glover, fundador de Help Alberta Wildies Society, asegura que sus propios conteos aéreos estiman una población mucho menor y advierte sobre el impacto de separar manadas. El debate crece entre quienes consideran a los caballos parte del patrimonio natural de Alberta y quienes los ven como una presión adicional sobre el territorio, mientras el gobierno busca aprobación federal para aplicar métodos anticonceptivos y no descarta nuevas intervenciones.
Alerta por cifra récord de caballos salvajes en Alberta
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