BRUSELAS, BÉLGICA — Una nueva ola de ciberataques contra los sistemas de refrigeración de supermercados europeos ha provocado pérdidas de alimentos, interrupciones comerciales y preocupación por la seguridad de las cadenas de suministro en al menos nueve países.
Los incidentes comenzaron durante la madrugada del lunes 2 de noviembre, cuando establecimientos de Bélgica, Estonia, Finlandia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia detectaron aumentos anormales de temperatura en refrigeradores y congeladores conectados a sistemas de control remoto.
En algunos supermercados, las temperaturas fueron modificadas hasta alcanzar los 50 grados Celsius, provocando el deterioro de productos que necesitaban mantenerse refrigerados o congelados.
Las empresas afectadas debieron retirar alimentos de la venta, desechar mercancía potencialmente dañada y revisar sus instalaciones antes de restablecer las operaciones.
En Bélgica, una de las naciones más afectadas, la cadena Carrefour confirmó problemas en aproximadamente 15 de sus 700 establecimientos. Otras compañías, como Delhaize, Colruyt e Intermarché, también reportaron alteraciones en sus equipos.
Incluso una tienda Ikea ubicada en Mons sufrió un incidente que elevó repentinamente la temperatura de sus congeladores.
Las autoridades belgas iniciaron una investigación para determinar el origen de los ataques y establecer si fueron coordinados.
En Irlanda, el grupo Musgrave informó que 13 supermercados SuperValu resultaron afectados, mientras que en Portugal se identificaron problemas en siete establecimientos Intermarché.
En Suecia, la cadena Coop confirmó incidentes en seis de sus aproximadamente 800 supermercados. La empresa aseguró que logró resolver los problemas y restablecer el funcionamiento normal de sus equipos.
Otros establecimientos suecos, pertenecientes a la cadena ICA, también registraron anomalías. En la localidad de Sjöbo, uno de los supermercados informó que sus congeladores habían sido manipulados hasta alcanzar los 50 grados.
En Italia, al menos cuatro supermercados Coop de Sicilia y un establecimiento de Toscana resultaron afectados. El gobierno convocó reuniones de seguridad con sus servicios de inteligencia para examinar la situación.
La nueva ola de incidentes ocurre apenas tres semanas después de un ataque similar registrado el 12 de octubre en Francia, donde cientos de sistemas de refrigeración fueron afectados.
Las investigaciones han señalado posibles vulnerabilidades en equipos antiguos de control remoto fabricados por la empresa danesa Danfoss.
La compañía había explicado anteriormente que algunos dispositivos afectados pertenecían a generaciones de productos que ya no recibían actualizaciones de software ni protección de seguridad.
Sin embargo, todavía no se ha establecido que todos los incidentes compartan una misma causa o responsable.
Especialistas en ciberseguridad advierten que los equipos industriales conectados a internet pueden convertirse en objetivos vulnerables cuando mantienen contraseñas débiles, programas desactualizados o conexiones insuficientemente protegidas.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, manifestó preocupación por estos acontecimientos, señalando que representan una amenaza para la cadena de suministro y la confianza de los consumidores.
El problema también plantea riesgos económicos y ambientales, debido al desperdicio de productos alimenticios que deben desecharse cuando se interrumpe la cadena de frío.
Para Canadá, donde supermercados, centros de distribución y empresas alimentarias utilizan tecnologías similares, el incidente constituye una advertencia sobre la importancia de proteger los sistemas digitales que controlan instalaciones físicas.
Aunque no se han reportado ataques relacionados en supermercados canadienses, especialistas recomiendan mantener actualizados los equipos, fortalecer los controles de acceso y establecer mecanismos de supervisión independientes.
Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado la autoría de los ataques y las investigaciones permanecen abiertas.
La situación demuestra que la ciberseguridad ya no se limita a proteger información financiera o datos personales: también resulta esencial para garantizar la conservación de alimentos y la continuidad de servicios fundamentales.







