TORONTO, ON — Una investigación de CBC News reveló que al menos 220 personas con problemas de adicción al juego murieron por suicidio en Canadá durante la última década, mientras Ontario ha registrado un aumento preocupante de estos casos desde la expansión de las apuestas digitales.
El reportaje, publicado este lunes 2 de noviembre, señala que las muertes relacionadas con problemas de juego se han triplicado en Ontario desde 2022, año en que la provincia permitió la entrada de operadores privados al mercado regulado de apuestas por internet.
Sin embargo, los investigadores advierten que la cifra nacional podría ser considerablemente mayor, debido a que varias provincias y territorios no recopilan sistemáticamente información sobre la relación entre el juego problemático y las muertes por suicidio.
Alberta, Saskatchewan, Nueva Escocia, Yukon y Nunavut figuran entre las jurisdicciones que no mantienen un seguimiento específico de estos casos.
La investigación también encontró que, a diferencia de países como Reino Unido y Australia, Canadá no ha realizado investigaciones forenses públicas especializadas para examinar las circunstancias de estas muertes y determinar posibles responsabilidades institucionales.
Uno de los testimonios recogidos corresponde a Dave, un jubilado que participa en reuniones de Jugadores Anónimos en Toronto y que relató cómo su adicción afectó profundamente sus finanzas y relaciones familiares.
Su experiencia refleja que las consecuencias del juego compulsivo pueden extenderse mucho más allá de las pérdidas económicas, deteriorando la confianza familiar, la estabilidad emocional y las relaciones personales.
El doctor Shawn Kelly, especialista en adicciones de adolescentes en Ottawa, manifestó preocupación por el aumento de las muertes relacionadas con el juego en Ontario y pidió mayor vigilancia de sus consecuencias sobre la salud pública.
Kelly también considera necesario examinar las restricciones a la publicidad de apuestas, especialmente ante la creciente exposición de jóvenes y personas vulnerables a estas plataformas.
Una investigación independiente de Mental Health Research Canada encontró que las personas con problemas de juego presentaban una probabilidad cuatro veces mayor de reportar pensamientos suicidas y siete veces mayor de haber planificado un suicidio durante el año anterior, en comparación con quienes jugaban sin presentar indicadores de riesgo.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de detectar tempranamente comportamientos perjudiciales y facilitar el acceso a servicios de atención psicológica.
Entre las señales de advertencia se encuentran las apuestas cada vez más frecuentes, el intento de recuperar pérdidas mediante nuevas apuestas, el ocultamiento de deudas y los conflictos familiares relacionados con el dinero.
También pueden aparecer ansiedad, aislamiento social, dificultades laborales y una sensación creciente de desesperanza.
El gobierno de Ontario informó a CBC que desde 2018 ha invertido 421 millones de dólares en educación sobre juego responsable, investigación y tratamiento de adicciones, incluidos 70.1 millones durante el último año.
Sin embargo, especialistas y familiares afectados consideran que todavía existen importantes deficiencias en el seguimiento de las consecuencias del juego problemático.
Organizaciones como Jugadores Anónimos ofrecen espacios de apoyo entre personas que han experimentado dificultades similares, mientras los servicios especializados pueden proporcionar orientación psicológica y financiera.
En Ontario, quienes necesiten ayuda pueden comunicarse gratuitamente con ConnexOntario al 1-866-531-2600 o enviar un mensaje de texto con la palabra CONNEX al 247247. El servicio funciona las 24 horas y ofrece orientación confidencial.
Para personas que estén atravesando una crisis emocional o tengan pensamientos suicidas, Canadá dispone de la línea 988, accesible gratuitamente por llamada o mensaje de texto durante todo el día.
La investigación subraya una realidad fundamental: la adicción al juego no debe considerarse únicamente un problema financiero, sino también una cuestión de salud mental que requiere prevención, tratamiento y acompañamiento.
Reconocer las señales de advertencia y buscar ayuda oportunamente puede proteger tanto a quienes enfrentan esta adicción como a sus familias.







