Japón quiere aumentar sus compras de energía canadiense y considera que la ubicación geográfica de Canadá ofrece una ventaja particular en momentos de creciente incertidumbre internacional, afirmó el nuevo embajador japonés en el país, Masashi Nakagome.
En una entrevista con The Globe and Mail, Nakagome destacó que las rutas marítimas entre Canadá y Japón no dependen de puntos especialmente vulnerables como el estrecho de Hormuz, una de las principales vías para el transporte mundial de petróleo, o el estrecho de Malaca, utilizado ampliamente para conectar los océanos Índico y Pacífico.
“Entre Japón y Canadá no hay un punto de estrangulamiento”, señaló el diplomático al explicar por qué los recursos energéticos canadienses representan una alternativa atractiva para Tokio. Japón importa prácticamente toda la energía que necesita y busca diversificar sus proveedores para reducir riesgos de interrupciones.
La relación energética entre ambos países ya es considerable. Japón compra a Canadá petróleo, carbón, uranio, gas natural licuado y propano. Mitsubishi Corporation posee además una participación de 15% en LNG Canada, el proyecto ubicado en Kitimat, Columbia Británica, que realizó su primer envío comercial de gas natural licuado a los mercados internacionales el 30 de junio de 2025.
Japón también constituye un mercado importante para el propano canadiense. Los embarques de la compañía AltaGas representaron aproximadamente 24% del mercado japonés de este combustible en 2024, aunque la proporción cayó a 11% en 2025 cuando una mayor demanda procedente de China desvió parte de las exportaciones canadienses.
Nakagome indicó, sin embargo, que las empresas japonesas también observan atentamente las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos. Muchas inversiones japonesas, particularmente en el sector automotriz, fueron realizadas bajo el supuesto de que Canadá mantendría acceso preferencial al mercado estadounidense a través del acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México. El embajador subrayó que la previsibilidad es fundamental para las decisiones empresariales de largo plazo.
La cooperación entre Canadá y Japón también está avanzando en defensa. Canadá se convirtió en julio en el primer país observador del Global Combat Air Programme, una iniciativa de Japón, Reino Unido e Italia destinada a desarrollar un avión de combate de sexta generación para 2035. El gobierno canadiense confirmó que el estatus de observador permitirá estudiar posibles formas de participación futura y oportunidades para la industria nacional.
Para Canadá, el creciente interés japonés llega mientras Ottawa busca diversificar mercados y reducir su dependencia económica de Estados Unidos. Para Japón, los recursos canadienses ofrecen una combinación de suministro energético, estabilidad y una ruta directa hacia Asia que adquiere mayor importancia en un escenario internacional marcado por conflictos y tensiones comerciales.











