Los cambios recientes a la ley de ciudadanía canadiense están teniendo una consecuencia inesperada al sur de la frontera: archivos históricos, iglesias y centros genealógicos en Estados Unidos están recibiendo una avalancha de solicitudes de personas que buscan documentos para demostrar que descienden de ciudadanos canadienses.
La situación comenzó después de que entrara en vigor, el 15 de diciembre de 2025, Bill C-3, legislación que modificó el límite de primera generación para la ciudadanía por descendencia. Antes del cambio, en la mayoría de los casos un canadiense nacido fuera del país no podía transmitir automáticamente la ciudadanía a un hijo también nacido en el extranjero. La nueva ley amplió el acceso a la ciudadanía para determinadas personas nacidas antes de esa fecha y estableció nuevas reglas para futuras generaciones.
Uno de los lugares más afectados es el archivo de la Diócesis de Lafayette, Louisiana, donde se conservan numerosos registros de familias acadias. Según CBC News, el pequeño archivo, atendido por solamente dos personas, ha recibido alrededor de 1,350 solicitudes desde diciembre de 2025 y mantiene más de 450 casos pendientes. Los tiempos de respuesta, que anteriormente podían ser mucho más cortos, se encuentran ahora entre 12 y 16 semanas.
Louisiana tiene una conexión histórica particularmente fuerte con Canadá debido a los descendientes de los acadianos expulsados de lo que actualmente son las provincias marítimas durante el siglo XVIII. Muchas de esas familias se establecieron posteriormente en Louisiana y dieron origen a la comunidad cajún.
Pero el fenómeno no se limita al sur de Estados Unidos.
Archivos en estados como Maine e Illinois también han registrado aumentos en solicitudes de certificados de nacimiento, bautismo, matrimonio, inmigración y otros documentos necesarios para reconstruir una cadena familiar. La propia U.S. National Archives and Records Administration ha observado un aumento en consultas vinculadas a personas que buscan demostrar ascendencia canadiense.
Canadá ya había experimentado una situación similar durante los primeros meses del año. La Bibliothèque et Archives nationales du Québec informó previamente que en abril recibió alrededor de 1,700 solicitudes de documentos, frente a apenas 56 durante el mismo período del año anterior. Archivos de New Brunswick también pasaron de aproximadamente 100 o 150 consultas genealógicas mensuales a entre 300 y 400.
El interés se refleja asimismo en las cifras de ciudadanía.
Entre el 15 de diciembre de 2025 y el 30 de junio de 2026, 6,635 personas recibieron certificados de ciudadanía directamente como resultado de Bill C-3, según cifras de Immigration, Refugees and Citizenship Canada citadas por CBC. De ellas, 3,510 habían nacido en Estados Unidos. Otras 19,160 personas recibieron certificados al demostrar ciudadanía a través de un padre canadiense, incluyendo 9,150 nacidas en Estados Unidos.
La demanda está creciendo con tanta rapidez que el inventario de solicitudes de certificados de ciudadanía habría llegado aproximadamente a 136,000 casos, mientras los tiempos estimados de procesamiento se han extendido considerablemente.
Sin embargo, las autoridades canadienses advierten que la nueva ley no significa que cualquier estadounidense con un antepasado nacido en Canadá pueda reclamar automáticamente un pasaporte canadiense.
Immigration, Refugees and Citizenship Canada señala que, para las personas nacidas antes del 15 de diciembre de 2025, la nueva legislación puede haber otorgado o restaurado ciudadanía en determinados casos que anteriormente estaban bloqueados por el límite generacional. Para quienes nacen después de esa fecha, un padre canadiense también nacido en el extranjero deberá demostrar haber pasado al menos 1,095 días —tres años— físicamente en Canadá antes del nacimiento o adopción del hijo.
IRCC también ha advertido que la ascendencia canadiense distante por sí sola no garantiza elegibilidad, ya que los solicitantes deben demostrar que la ciudadanía pasó legalmente de una generación a otra bajo las leyes correspondientes.
Para miles de estadounidenses, reunir esa evidencia significa localizar documentos que pueden tener más de un siglo de antigüedad.
El inesperado aumento de solicitudes está convirtiendo así a archivos históricamente tranquilos en una pieza fundamental del sistema de ciudadanía canadiense, mientras personas de todo Estados Unidos revisan árboles genealógicos, registros parroquiales y documentos migratorios para descubrir si una conexión familiar con Canadá puede abrirles la puerta a una segunda ciudadanía.











