El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, ha quedado bajo creciente atención después del fracaso de las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, en medio de versiones que señalan que su intervención durante las últimas horas de negociación endureció significativamente las exigencias estadounidenses.
Las conversaciones parecían estar cerca de producir un acuerdo. El presidente Donald Trump incluso anunció el 18 de agosto que ambos países tenían un entendimiento sujeto a la finalización de documentos y aplazó durante tres días la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50 por ciento sobre determinados productos canadienses.
Sin embargo, el acuerdo nunca llegó a cerrarse.
Fuentes familiarizadas con las negociaciones describieron divisiones dentro del propio equipo estadounidense. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había negociado un marco que contemplaba posibles reducciones de algunos aranceles sectoriales. Lutnick y el asesor comercial de la Casa Blanca Peter Navarro se opusieron a determinadas concesiones, particularmente en el sector del aluminio.
Reportes posteriores señalaron además que Lutnick consideraba insuficiente el acuerdo que se estaba preparando y asumió un papel más importante durante los últimos días, introduciendo nuevos puntos de negociación.
Las diferencias no se limitaron al aluminio.
Durante la fase final, Washington buscó excluir de posibles reducciones arancelarias determinados camiones fabricados en Ontario, entre ellos modelos Ford F-350 y F-450 y el Chevrolet Silverado. También surgieron exigencias relacionadas con la capacidad de Canadá para negociar futuros acuerdos comerciales con otros países.
El primer ministro Mark Carney sostuvo posteriormente que las condiciones presentadas a Canadá resultaban económicamente inaceptables. Ottawa suspendió las conversaciones y anunció que responderá con nuevas medidas comerciales después de que los aranceles estadounidenses del 50 por ciento entraran en vigor sobre aproximadamente US$20,000 millones en productos canadienses.
¿Pero quién es Howard Lutnick?
El empresario de 65 años fue durante más de tres décadas una de las figuras más conocidas de Wall Street. Dirigió Cantor Fitzgerald y posteriormente otras compañías financieras antes de incorporarse a la administración Trump. El Senado estadounidense lo confirmó como secretario de Comercio en febrero de 2025 por 51 votos contra 45.
Su historia personal también es ampliamente conocida en Estados Unidos. Cantor Fitzgerald perdió 658 empleados en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, entre ellos el hermano de Lutnick. Él encabezó posteriormente la reconstrucción de la empresa y creó un fondo de ayuda para las familias de las víctimas.
Desde su llegada al gobierno, Lutnick se ha convertido en uno de los principales defensores de la estrategia arancelaria de Trump y de utilizar las tarifas como herramienta para fortalecer la manufactura estadounidense y obtener concesiones de socios comerciales.
Su Departamento de Comercio tiene además responsabilidad directa sobre varias de las llamadas tarifas de seguridad nacional que afectan al acero, aluminio y otros sectores industriales, lo que explica su influencia en la negociación con Canadá.
Aun así, responsabilizar exclusivamente a Lutnick por el fracaso sería simplificar una negociación mucho más compleja.
Lo que sí parece claro es que las divisiones dentro del equipo estadounidense contribuyeron a que un acuerdo que parecía cercano terminara desmoronándose.
Para Canadá, el episodio también deja una pregunta más amplia: incluso si Ottawa y Washington regresan a la mesa de negociaciones, ¿qué tan estable puede ser un acuerdo cuando diferentes sectores de la administración estadounidense mantienen posiciones distintas sobre las concesiones que están dispuestos a aceptar?









