Después de casi tres décadas viviendo en Canadá, Roman Slepcsik enfrenta la deportación a la República Checa luego de perder tanto su condición de refugiado como su residencia permanente, en un caso que podría tener importantes consecuencias para miles de antiguos refugiados establecidos en el país.
Slepcsik, ciudadano checo de origen romaní, llegó a Canadá en 1997. Obtuvo protección como refugiado en 1998 y residencia permanente al año siguiente. Durante su vida en Canadá formó una familia y tiene dos hijas canadienses.
El problema comenzó después de que las autoridades migratorias determinaran que había regresado repetidamente a la República Checa y utilizado pasaportes emitidos por ese país.
Documentos judiciales indican que viajó allí entre 10 y 12 veces entre 2001 y 2021 y renovó su pasaporte checo en más de una ocasión. El gobierno sostuvo que esas acciones demostraban que había vuelto voluntariamente a acogerse a la protección del país del cual anteriormente había solicitado refugio.
En 2021, el gobierno solicitó formalmente que cesara su condición de refugiado. La Refugee Protection Division aceptó posteriormente esa solicitud.
La consecuencia fue particularmente severa porque, bajo cambios introducidos en la legislación canadiense en 2012, cuando una persona pierde su protección de refugiado por determinadas razones puede perder automáticamente también su residencia permanente, independientemente del tiempo que haya vivido en Canadá.
Antes de 2012, perder la condición de refugiado no significaba necesariamente perder también la residencia permanente. La reforma creó un vínculo directo entre ambas situaciones.
Slepcsik impugnó la medida argumentando, entre otras cosas, que la pérdida automática de su residencia viola derechos protegidos por la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.
En noviembre de 2025, la Federal Court rechazó su impugnación y mantuvo vigente el régimen legal. Sin embargo, el juez certificó cuestiones consideradas de importancia general, lo que permitió llevar el caso ante la Federal Court of Appeal.
Esa apelación continúa siendo el elemento que podría convertir el proceso en un precedente de alcance nacional.
El 11 de agosto de 2026, la Federal Court of Appeal rechazó una solicitud de Slepcsik para suspender temporalmente su deportación mientras se resuelve la apelación. El tribunal consideró que existía una cuestión jurídica seria, pero concluyó que no había demostrado suficientemente que enfrentaría un daño irreparable si era removido antes de la decisión definitiva.
Organizaciones como la Canadian Civil Liberties Association y el Canadian Council for Refugees cuestionan el sistema actual porque, según sostienen, puede convertir en precaria la residencia de personas que llevan décadas viviendo en Canadá, aun cuando no hayan cometido delitos.
El gobierno, en cambio, sostiene que la protección como refugiado existe mientras una persona necesita protección frente a su país de origen. Si voluntariamente vuelve a utilizar los servicios, pasaporte o protección de ese país, puede surgir la presunción de que ya no necesita la protección canadiense. La carga de probar la cesación corresponde al gobierno.
El caso plantea una pregunta más amplia sobre qué significa realmente la residencia permanente para quienes llegaron originalmente como refugiados.
Para un inmigrante económico, viajar repetidamente a su país de nacimiento normalmente no pone en riesgo su residencia permanente. Para un antiguo refugiado, en cambio, esos mismos viajes pueden tener consecuencias migratorias mucho más graves.
La decisión final de la Federal Court of Appeal podría determinar si ese sistema continúa funcionando de la misma manera o si Canadá deberá ofrecer mayores protecciones antes de retirar el estatus de personas que han construido durante décadas su vida y su familia en el país.









