Canadá continúa atrayendo profesionales capacitados en el extranjero para cubrir necesidades de su mercado laboral, pero miles de inmigrantes descubren después de llegar que sus títulos, experiencia y certificaciones no les permiten ejercer inmediatamente las profesiones para las que fueron formados.
Nuevos datos de Statistics Canada muestran que el problema continúa siendo significativo. Entre inmigrantes en edad laboral que solicitaron autorización para ejercer una ocupación regulada utilizando credenciales obtenidas en el extranjero, apenas 42.7 por ciento había conseguido el reconocimiento completo de su formación y experiencia para el tercer trimestre de 2024. Otro 34 por ciento había recibido reconocimiento parcial y necesitaba completar cursos, capacitación u otros requisitos adicionales.
Las consecuencias se reflejan directamente en el mercado laboral.
En promedio, durante septiembre de 2024 y septiembre de 2025, 32.6 por ciento de los inmigrantes recientes con educación postsecundaria consideraba estar sobrecalificado para el trabajo que realizaba, frente a 19.1 por ciento de las personas nacidas en Canadá. Además, 20.8 por ciento trabajaba en un empleo que no estaba relacionado con su área de estudios, comparado con 15.6 por ciento entre trabajadores nacidos en el país.
El problema resulta particularmente visible en profesiones reguladas como medicina, enfermería, ingeniería, arquitectura y algunos oficios especializados.
Para ejercerlas legalmente en Canadá, los trabajadores necesitan obtener una licencia o certificación de los organismos reguladores correspondientes. El gobierno federal reconoce que las necesidades laborales más urgentes del país se encuentran precisamente en varias de estas profesiones y que el reconocimiento de credenciales extranjeras continúa siendo una importante barrera para profesionales capacitados internacionalmente.
Las reglas existen, entre otras razones, para garantizar que quienes trabajan en ocupaciones reguladas cumplan estándares canadienses de seguridad, capacitación y competencia profesional. En Ontario existen más de 100 profesiones y oficios sujetos a algún tipo de regulación.
Sin embargo, el debate se concentra ahora en determinar si los procesos utilizados para comprobar esas competencias son demasiado lentos, costosos o repetitivos.
Para Canadá, la pérdida no afecta únicamente a los recién llegados. Cuando médicos, enfermeros, ingenieros u otros profesionales terminan trabajando en empleos que requieren una preparación considerablemente menor, la economía tampoco aprovecha plenamente las habilidades que el propio sistema migratorio ayudó a atraer.
Datos del censo ya habían mostrado que 25.8 por ciento de los inmigrantes con títulos obtenidos fuera de Canadá trabajaban en ocupaciones que requerían como máximo educación secundaria, frente a 10.6 por ciento entre personas nacidas en Canadá o educadas dentro del país.
Los gobiernos han comenzado a introducir cambios.
Ontario ha eliminado determinadas barreras relacionadas con la exigencia de “experiencia canadiense” y mantiene programas de capacitación puente para ayudar a profesionales formados en otros países a cumplir los requisitos locales. El gobierno federal también financia proyectos de reconocimiento de credenciales y trabaja con provincias, territorios y organismos profesionales para acelerar la integración de trabajadores calificados.
Ottawa reconoce, sin embargo, que no controla por sí solo el proceso. En muchas profesiones, las decisiones sobre licencias corresponden a gobiernos provinciales, organismos reguladores y colegios profesionales.
El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre proteger estándares profesionales y evitar que trabajadores capacitados repitan innecesariamente años de educación o permanezcan fuera de sus profesiones durante largos períodos.
En un país que continúa enfrentando escasez de trabajadores en áreas esenciales, el reconocimiento de credenciales se ha convertido así en algo más que un problema migratorio. También es una cuestión de productividad, disponibilidad de servicios y aprovechamiento de las habilidades que Canadá ya tiene dentro de sus fronteras.









