La principal negociadora comercial de Canadá con Estados Unidos, Janice Charette, habría advertido a funcionarios estadounidenses que la imposición de nuevos aranceles programados para el 19 de agosto podría convertirse en un punto de ruptura capaz de detener las negociaciones entre ambos países.
Según fuentes informadas sobre las conversaciones citadas por The Globe and Mail, Charette transmitió el mensaje durante una reunión reciente con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. La negociadora canadiense habría descrito la fecha del 19 de agosto como un posible “precipicio” para las conversaciones si Washington decide seguir adelante con las nuevas tarifas.
El presidente Donald Trump anunció aranceles de 50 por ciento sobre aproximadamente US$20,000 millones en productos canadienses, equivalentes a cerca de 5.2 por ciento de las exportaciones de Canadá hacia Estados Unidos durante 2025. A diferencia de medidas anteriores, estas tarifas alcanzarían también determinados productos que actualmente cumplen con las reglas del acuerdo comercial CUSMA.
La advertencia canadiense refleja la creciente presión política que enfrenta Ottawa después de meses de disputas comerciales.
El gobierno del primer ministro Mark Carney continúa buscando un acuerdo que permita eliminar los nuevos aranceles y obtener alivio de tarifas estadounidenses ya existentes sobre sectores como acero, aluminio y automóviles. Ottawa sostiene que cualquier acuerdo debe proteger a trabajadores, agricultores y empresas canadienses.
Las negociaciones se han intensificado en los últimos días. El ministro responsable de las relaciones comerciales con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, se reunió nuevamente con Greer en Washington el martes, en el tercer encuentro entre ambas partes en aproximadamente tres semanas. Charette también participó en la reunión.
Después del encuentro, LeBlanc afirmó que Canadá permanece comprometido con la mesa de negociación y continuará defendiendo firmemente los intereses nacionales. Ninguna de las partes, sin embargo, anunció un acuerdo definitivo.
Fuentes citadas anteriormente por Reuters señalaron que Canadá ha explorado posibles concesiones para evitar una nueva escalada. Entre ellas se encuentran modificaciones relacionadas con aranceles sobre automóviles estadounidenses, cuestiones vinculadas con cuotas de productos lácteos y el posible regreso de bebidas alcohólicas estadounidenses a tiendas provinciales.
Este último punto resulta especialmente complejo porque la distribución de alcohol corresponde principalmente a las provincias y no exclusivamente al gobierno federal.
Mientras tanto, funcionarios canadienses y estadounidenses también trabajan en una posible propuesta comercial que podría ser presentada al presidente Trump antes de la fecha límite. Los detalles de ese eventual acuerdo todavía no han sido divulgados públicamente.
La preocupación de Ottawa no se limita al impacto inmediato de los nuevos aranceles. Una ruptura de las conversaciones también podría dificultar la próxima etapa de modernización del CUSMA, el acuerdo que regula gran parte del comercio entre Canadá, Estados Unidos y México. El gobierno canadiense ha dicho que busca tanto alivio de las tarifas sectoriales actuales como avances hacia un CUSMA modernizado.
Para empresas canadienses, especialmente aquellas integradas con cadenas de suministro estadounidenses, la incertidumbre comercial ya está complicando decisiones sobre inversiones, contratación y producción.
Una tarifa de 50 por ciento puede hacer que determinados productos canadienses pierdan competitividad casi inmediatamente en el mercado estadounidense y obligar a empresas a buscar nuevos clientes, reducir producción o trasladar parte del costo al consumidor.
La advertencia atribuida a Charette parece estar dirigida precisamente a dejar claro que existe un límite político y económico a lo que Canadá puede aceptar.
Por ahora, las conversaciones continúan y ambas partes todavía tienen varios días para alcanzar un entendimiento. Pero el 19 de agosto se ha convertido en una fecha decisiva: si los aranceles entran en vigor sin un acuerdo, la disputa podría pasar de una difícil negociación comercial a una nueva etapa de confrontación entre los dos mayores socios comerciales de Norteamérica.









