El primer ministro afirma que el nuevo acuerdo con Estados Unidos no afectará la recuperación de la inversión canadiense y que el reparto de ingresos solo comenzará una vez saldada la deuda del proyecto.
Ottawa. El primer ministro Mark Carney aseguró que Canadá no compartirá los ingresos netos por peajes del Puente Internacional Gordie Howe con Estados Unidos hasta que se haya recuperado la inversión canadiense de aproximadamente 6.4 mil millones de dólares, aclarando así uno de los aspectos más debatidos del nuevo acuerdo bilateral que permitirá la apertura del puente el próximo 27 de julio.
Las declaraciones fueron realizadas durante una conferencia de prensa en Ottawa, donde Carney respondió a las críticas de la oposición y de algunos analistas que afirmaban que el nuevo convenio obligaría a Canadá a entregar parte de los ingresos por peajes desde el inicio de las operaciones. El primer ministro explicó que esa interpretación es incorrecta y reiteró que la prioridad será recuperar completamente el dinero invertido por el gobierno canadiense en la construcción del puente.
Según Carney, el acuerdo establece que el reparto de las utilidades netas con Estados Unidos solo entrará en vigor una vez que la deuda derivada de la construcción haya sido pagada en su totalidad. Posteriormente, ambos países compartirán los beneficios netos durante un período de 15 años, conforme a los términos negociados recientemente entre Ottawa y Washington.
El Puente Internacional Gordie Howe, que une Windsor, Ontario, con Detroit, Michigan, fue financiado casi en su totalidad por Canadá como parte de un proyecto estratégico destinado a mejorar el comercio entre ambos países. La infraestructura permitirá descongestionar el cercano Ambassador Bridge y facilitará el tránsito de mercancías en uno de los corredores comerciales más importantes de América del Norte, por donde circulan bienes valorados en más de 126 mil millones de dólares al año.
La aclaración del primer ministro llega pocos días después de que ambos gobiernos anunciaran un nuevo entendimiento para destrabar la apertura del puente, retrasada por diferencias sobre la administración de los peajes y otros aspectos operativos. El acuerdo permitió fijar como nueva fecha de inauguración el 27 de julio, luego de semanas de negociaciones entre funcionarios de ambos países.
Carney reconoció que el convenio contempla un mecanismo de reparto de utilidades en el futuro, pero insistió en que los contribuyentes canadienses seguirán siendo los primeros en recuperar la inversión realizada. Añadió que el verdadero valor económico del puente no dependerá únicamente de los ingresos por peajes, sino también del aumento del comercio bilateral, la reducción de los tiempos de espera en la frontera y el fortalecimiento de las cadenas de suministro entre Canadá y Estados Unidos.
El proyecto ha sido objeto de un intenso debate político en ambos lados de la frontera. Mientras algunos críticos sostienen que Canadá hizo concesiones innecesarias durante las negociaciones, el gobierno federal argumenta que garantizar la apertura del puente generará beneficios económicos muy superiores a cualquier ajuste en el modelo de distribución de ingresos.
Con la apertura prevista para finales de julio, el Puente Internacional Gordie Howe se convertirá en un nuevo enlace estratégico entre Canadá y Estados Unidos. Las autoridades esperan que la infraestructura impulse el comercio, reduzca la congestión fronteriza y fortalezca la competitividad de las empresas de ambos países durante las próximas décadas.







