Bélgica goleó 4-1 al equipo anfitrión en los octavos de final, en un partido marcado por la controversia en torno a la habilitación de Folarin Balogun.
La selección de Estados Unidos quedó eliminada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 tras caer 4-1 frente a Bélgica en los octavos de final, poniendo fin a su participación como uno de los países anfitriones del torneo. Sin embargo, el resultado quedó parcialmente eclipsado por una intensa controversia relacionada con la decisión de la FIFA de permitir que el delantero Folarin Balogun disputara el encuentro después de que se suspendiera la sanción que debía cumplir por una tarjeta roja recibida en el partido anterior.
Bélgica mostró un fútbol sólido y efectivo desde los primeros minutos. El conjunto europeo aprovechó varios errores defensivos de Estados Unidos para construir una victoria contundente. Charles De Ketelaere fue una de las grandes figuras del encuentro con dos goles y una asistencia, mientras que Romelu Lukaku cerró la goleada en el tiempo añadido. El único tanto estadounidense fue obra de Malik Tillman, quien igualó momentáneamente el marcador con un tiro libre antes de que Bélgica retomara el control del partido.
La eliminación estadounidense coincidió con un episodio que provocó fuertes críticas dentro del mundo del fútbol. Horas antes del partido, la FIFA anunció la suspensión temporal del castigo impuesto a Balogun, quien había sido expulsado durante el encuentro frente a Bosnia y Herzegovina y debía cumplir una fecha de suspensión automática.
La decisión se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitara al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, revisar la sanción. La medida fue interpretada por diversas federaciones y dirigentes deportivos como una posible interferencia política en un proceso disciplinario que normalmente es independiente.
La UEFA, la Federación Belga de Fútbol y diversas figuras del deporte cuestionaron públicamente la decisión, argumentando que podría afectar la credibilidad y la imparcialidad de los organismos encargados de aplicar el reglamento. Incluso el ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter, y el entrenador Jürgen Klopp expresaron preocupación por el precedente que podría establecer este tipo de intervención.
Por su parte, la FIFA defendió su actuación señalando que la revisión del caso se realizó conforme a los procedimientos contemplados en su reglamento disciplinario y que la decisión fue adoptada por los órganos competentes de la organización. No obstante, el debate sobre la independencia de los procesos disciplinarios continúa generando reacciones dentro del fútbol internacional.
Tras el encuentro, el seleccionador estadounidense Mauricio Pochettino evitó atribuir la derrota a la controversia extradeportiva y reconoció que Bélgica fue superior durante gran parte del compromiso. El técnico afirmó que su equipo “simplemente no estuvo al nivel necesario” para competir ante un rival de esa categoría y aseguró que las distracciones externas no fueron determinantes en el resultado.
Con esta victoria, Bélgica avanzó a los cuartos de final, donde se enfrentará a España, en uno de los encuentros más atractivos de la siguiente ronda del Mundial. Estados Unidos, en cambio, concluye su participación con sensaciones encontradas: mostró momentos de buen fútbol durante el torneo, pero quedó eliminado en medio de una polémica que ha trascendido lo deportivo y ha abierto un debate sobre la necesidad de proteger la autonomía de las decisiones arbitrales y disciplinarias en las competiciones internacionales.








